Oportunidades de mejora en la tarifa eléctrica: no es oro todo lo que reluce

Hablamos del tiempo y fútbol, cíclicamente aparecen otros temas como la Bolsa y las inversiones en ladrillo, ahora la electricidad ocupa una posición estelar en las conversaciones.

Oportunidades de mejora en la tarifa eléctrica: no es oro todo lo que reluce

Hablamos del tiempo y fútbol, cíclicamente aparecen otros temas como la Bolsa y las inversiones en ladrillo, ahora la electricidad ocupa una posición estelar en las conversaciones.

Hoy el ciudadano sabe algo de la factura eléctrica, la mayoría está de acuerdo en que es un abuso pero pocos han tratado de descifrarla pese a los esfuerzos de los docentes y expertos en consumo por explicarla. 

A grandes rasgos la factura es binómica, está formada por un término fijo (garantía de potencia) y un término variable (consumo de energía), a los que una vez sumados se le aplica el I.V.A. y otros impuestos; en consumidores industriales existen recargos por energía reactiva y otras variantes, aunque para el las viviendas y pequeños negocios básicamente la factura se limita a los dos términos citados. 

A finales del siglo XX se introdujo a liberalización en el proceso de comercialización de la electricidad con el fin de rebajar los costes para todos los consumidores finales, aunque tal y como está el mercado la competencia se limita a las grandes instalaciones. Un pequeño consumidor reparte en torno a un 50% de los costes en el término fijo y otro 50% en la energía; el Ministerio de Industria fija los precios por potencia y las comercializadoras sólo pueden actuar en el término de energía. En este segundo capítulo el coste está en torno a los 13 c€/kWh, y la diferencia entre comercializadoras en el mercado libre no suele superar 1 c€/kW, o sea que un 6% en este término fijo, que limita un ahorro al 3% en el importe global. El  Ministerio de Industria protege al pequeño consumidor (con potencia contratada hasta 10 kW) con el Precio Voluntario del Pequeño Consumidor (P.V.P.C.), que garantizar un precio estable evitando abusos por las comercializadoras en un contexto intervenido; el cliente puede encontrar unos precios menores en el mercado libre, pero la vuelta a los P.V.P.C. no es sencilla por lo que únicamente se recomienda el paso a empresa comercializadora para aquellos consumidores con consumos excepcionalmente elevados (calefacción eléctrica, aire acondicionado, equipos de soldadura...).

Esto no significa que no se pueda optimizar la factura. En el término fijo los precios son iguales para todos los contratos (en €/kW de potencia máxima) pero la potencia contratada debe ajustarse a las necesidades de cada consumidor, y éste debe conocer que cuando su potencia es la adecuada de vez en cuando debe saltar el térmico por consumo excesivo; si conectando lavadora, microondas, plancha y lavaplatos simultáneamente y no aparece este problema es que la potencia está sobredimensionada, y hay que pagar por este sobredimensionamiento. Esta situación es razonablemente habitual en Galicia; muchas viviendas situadas en el rural en las que antiguamente había instalaciones trifásicas o calefacción eléctrica que pasa a ser de gasóleo o gas natural... y que el titular no ha actualizado su contrato. En viviendas en bloque (pisos) el valor óptimo está entre los 3,45 kW y 4,6 kW; una potencia superior a los 5,5 kW se corresponde a viviendas unifamiliares aisladas o aquellas en bloque con especiales necesidades, habitualmente térmicas, y con un límite en 10 kW. Por encima de estos 10 kW el sistema penaliza los P.V.P.C. y debe ir hacia el mercado libre.

Otro fallo importante, y más habitual de lo que parece, es la facturación errónea. Aunque las eléctricas y consumidores han hecho esfuerzos importantes en esta línea a lo largo de los últimos años aún existen errores en la identificación del propietario o en las medidas. El consumidor debe atender estos errores; para evitarlos es suficiente comprobar periódicamente si la medida real (la que figura en el contador) es ligeramente superior a la que figura en la última factura, así como que no hay diferencias significativas entre facturas del mismo mes en años sucesivos; de esta manera podemos estar seguros que no estamos pagándole la factura a un vecino o que la distribuidora ha metido un cero de más.

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Oportunidades de mejora en la tarifa eléctrica: no es oro todo lo que reluce
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