La opción de Guggenheim es la mejor para mantener la continuidad de Novagalicia
El autor, que debuta como analista económico de MUNDIARIO, explica la necesidad e importancia de que Novagalicia Banco, ahora en fase de privatización, mantenga su sede en Galicia.
Alguna de las excelentes plumas periodísticas del país tendrá que poner, si os tempos son chegados, negro sobre blanco la tragicomedia de la fusión de las caixas en Galicia, si es que queda algún editor independiente que se atreva a tal cosa. Pero este humilde lletraferit, no pretende tan magna cosa, sino simplemente hablar del tan manido “aquí y ahora”. El que suscribe, vigués y gallego por los cuatro costados, no va a entrar a valorar las fazañas de tal tragicomedia, porque necesitaría, verbigracia, al menos 19 días y 500 noches, paseando por Samil y Riazor. Harina de otro costal.
Tras la reestructuración, todavía latente, del sector bancario en España, quedó en evidencia la fragilidad y vulnerabilidad de una gran parte del antiguo sistema. Pero bien es cierto que no existe en España ninguna institución que habiendo tenido el nombre de banco en el 2008, hubiera necesitado que el Estado le inyectase capital. No somos tan malos.
Una vez liquidadas y finiquitadas, lamentablemente, las antiguas cajas de ahorro, tenemos un escenario que pivotará sobre tres ejes: Madrid, Euskadi y Cataluña. Y no es baladí, por algo son las tres zonas más ricas y con mayor renta. Para el lector ávido, este es ya un argumento más que potente para defender la necesidad de que Novagalicia mantenga su sede en Galicia: la presencia en la primera división bancaria.
La opción que podríamos denominar Castellano - Guggenheim, que encabeza a una alianza con otros 4 fondos: JC Flowers, Anchorase, Elliot y WL Ross, sería, en mi opinión, la más beneficiosa para Galicia e intentaré explicarlo de manera esquemática y breve:
1) Un banco mantiene su sede en Galicia: a la vista de lo detallado anteriormente, parece que es un asunto sistémico. Hay que estar en la primera división bancaria.
2) Se mantendrían, de entrada, todos los puestos de trabajo actuales, los órganos de decisión y su sede social en Galicia. Si la entidad es absorbida por otro banco nacional, habría previsiblemente más cierres de oficinas y despidos, y la sede efectiva negocio, se trasladaría a fuera de Galicia (tenemos reciente el ejemplo del Banco Pastor cuyo gobierno reside en Madrid tras la absorción por el Banco Popular).
3) Novagalicia sigue siendo el banco preponderante en el territorio gallego, a pesar del daño que ha hecho todo el lastimoso proceso de fusión.
4) Los fondos aportarán dinero (los bancos nacionales que van a acudir a la subasta, en principio no), no necesitan EPA y se comprometen a una permanencia de 5 años, además de no solicitar créditos fiscales. Para el Estado español, es la oferta más jugosa sin lugar a dudas.
5) Después de un período por determinar, y si las cosas van bien como cabe esperar, el banco saldría a bolsa y en dicha OPV, el Estado español podría recuperar el resto de lo inyectado en la entidad para su saneamiento.
6) A la crítica de que el capital foráneo gobernará el banco, aconsejamos que analicen las inversiones hechas por capital extranjero en entidades como Sabadell, Caixabank, por poner solamente dos ejemplos.
Todo esto es difícil verlo sin perspectiva; es necesario abstraerse y proyectar a largo plazo.
Comentaba hace poco en un diario nacional mi amigo Venancio Salcines, presidente de la Escuela de Finanzas, que “los grandes empresarios gallegos que se están gestando en esta crisis todavía no tienen el tamaño suficiente como para ser visibles para la ciudadanía”, y citaba a “un Antonio Agrasar con Plexus o a un Carlos Saavedra con Trison Acústica”. Un nuevo modelo industrial ya está germinando; empresas nuevas, con su sede en Galicia, pero con clientes en todo el mundo.
¿Es posible en el largo plazo una nueva banca gallega, heredera de las caixas, del Banco Pastor, del Banco de Galicia, del Banco Simeón…de todas aquellas entidades que tanto ayudaron a esta tierra? Ojalá.