Oklo, un innovador proyecto de energía nuclear con conexiones tecnológicas y políticas

Los mercados están muy pendientes de Oklo por sus avances, pero también por sus conexiones políticas, especialmente a raíz de la renuncia de Chris Wright a su consejo de administración, tras confirmarse como secretario de Energía de Estados Unidos.
Un prototipo de Oklo. / Mundiario
Un prototipo de Oklo. / Mundiario

La empresa californiana Oklo está liderando el desarrollo de reactores de fisíon avanzados con el potencial de cambiar el panorama energético global, en un mundo cada vez más necesitado de energía limpia y asequible. Desde su creación en 2013, la compañía ha apostado por tecnologías innovadoras y por el uso de combustible reciclado, con el objetivo de ofrecer una solución "segura, confiable y escalable" para la generación de energía.

El primer gran proyecto de Oklo es Aurora, una planta nuclear de fisíon de próxima generación que puede producir 15 megavatios de energía eléctrica (MWe), con posibilidad de escalar a 50 MWe. Uno de los aspectos más innovadores de este reactor es su capacidad de operar durante 10 años o más sin necesidad de reabastecimiento, lo que reduce costes y mejora la eficiencia. Además, incorpora características de seguridad inherentes y puede alimentarse con desechos nucleares reciclados, una revolución en la gestión de residuos radiactivos.

Los reactores rápidos de Oklo se inspiran en tecnologías probadas, como el Reactor Reproductor Experimental I (EBR-I) y su sucesor, el EBR-II, que operó con éxito durante décadas. Estos reactores, según Oklo, han demostrado ser seguros incluso en condiciones extremas, como las que llevaron al desastre de Fukushima.

Oklo presume de contar con "el mayor respaldo regulatorio" de cualquier sistema de fisíon avanzado hasta la fecha. En 2019, obtuvo un permiso de uso de sitio del Departamento de Energía de EE UU y accedió a combustible reciclado proveniente del EBR-II. Además, fue la primera empresa en presentar una solicitud de licencia combinada para un reactor avanzado. Su objetivo es poner en funcionamiento su primera planta antes de que finalice la década, con la meta final de escalar la tecnología a nivel global.

Sam Altman. / Mundiario
Sam Altman. / Mundiario

El respaldo de Sam Altman, clave

Uno de los factores que ha colocado a Oklo en el centro de la atención mediática es el respaldo de Sam Altman, CEO de OpenAI y una de las figuras más influyentes del mundo tecnológico. Altman ha sido un firme defensor de la energía nuclear avanzada y ha apoyado la salida a bolsa de Oklo, apostando por su potencial para abastecer a las compañías tecnológicas del futuro.

En esta línea, Oklo ha firmado un acuerdo con Switch, una empresa que opera centros de datos de Google, Nvidia, Tesla, PayPal y JP Morgan Chase, para suministrar hasta 12 gigavatios (GW) de capacidad nuclear antes de 2044. Si bien el acuerdo no es vinculante, podría marcar un importante paso en la integración de la energía nuclear en la infraestructura tecnológica global. Son muchas las expectativas, pero también hay incógnitas.

A pesar de su potencial, Oklo enfrenta importantes desafíos. En 2022, la Comisión Reguladora Nuclear de EE UU (NRC) denegó su primera solicitud de licencia, lo que generó dudas sobre la viabilidad a corto plazo de sus proyectos. Los mercados están pendientes de Oklo por sus avances, pero también por sus conexiones políticas, especialmente a raíz de la renuncia de Christopher Allen Wright​ a su consejo de administración tras confirmarse como secretario de Energía de EE UU. Chris Wright, un ingeniero y empresario estadounidense, fue director ejecutivo de Liberty Energy, la segunda mayor empresa de facturación hidráulica en América del Norte.

Los mercados también han mostrado escepticismo en tormo a Oklo. A pesar del respaldo de Sam Altman, la salida a bolsa de Oklo no ha logrado generar el entusiasmo esperado entre los inversores, debido a la falta de aprobaciones regulatorias y la necesidad de demostrar que puede construir cientos de reactores SMR en los próximos 20 años. Aun así cotiza a 38,79 dólares, en zona de máximos con tendencia a la baja en los últimos días,

El futuro de Oklo: innovación o utopía?

El modelo de negocio de Oklo se basa en operar sus propias centrales nucleares avanzadas y vender electricidad a clientes empresariales a través de acuerdos directos. Su tecnología podría representar una solución crítica para la creciente demanda energética de la industria de la inteligencia artificial y la computación en la nube.

Sin embargo, el éxito de Oklo depende de que logre superar todos los retos regulatorios y de demostrar que su tecnología es escalable y rentable. Si logra cumplir con su promesa de construir reactores SMR de 15 MWe, escalables hasta 100 MWe, podría ser una de las claves para el futuro de la energía limpia. Y, en buena lógica, se dispararía en Bolsa.

Con una visión ambiciosa y el respaldo de algunos de los nombres más importantes de la tecnología, Oklo podría ser, por tanto, la empresa que redefina la forma en que el mundo genera y consume energía. Pero el tiempo dirá si estamos ante una revolución nuclear o una idea que se quedará en el camino. @mundiario

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