¿No iba a crear empleo en España la reforma laboral de Rajoy?

Mariano Rajoy. / Twitter
Mariano Rajoy. / Twitter

El problema del empleo no es solo de los parados, sino también de los que conservan su puesto de trabajo y ven caer sus remuneraciones.

¿No iba a crear empleo en España la reforma laboral de Rajoy?

El problema del empleo no es solo de los parados, sino también de los que conservan su puesto de trabajo y ven caer sus remuneraciones.

 

El discurso económico del Gobierno español es tan inconsistente que varía como una veleta. Un simple botón de muestra: resulta inexplicable que creciendo el PIB el 0,4 % trimestral (más o menos el 1,6% en tasa anual) no solo no se crea empleo, sino que se destruye, y mucho. ¿No habíamos quedado en que con la reforma laboral se iba a crear empleo en España con menos crecimiento que antes de la crisis? Pues va a ser que no.

En su eterna huida hacia adelante, al ministro de Economía, Luis de Guindos, no se le ha ocurrido mejor cosa que situar la creación de empleo en el futuro, sin la más mínima explicación –y no digamos autocrítica- sobre sus anteriores errores de cálculo. Ahora habla de recuperar 600.000 empleos en dos años, un resultado que no mejoraría el nivel de empleo con respecto a los tiempos de Zapatero, que ya es decir. Dicho de otro modo: con Rajoy, una legislatura perdida para el empleo en un país donde una cuarta parte de su población activa no tiene trabajo. Peor aún: según el pronóstico del propio Gobierno, si se mide según la contabilidad nacional, el empleo no alcanzaría los niveles del último año de la anterior legislatura con Zapatero hasta 2018.

Con semejantes errores en términos cuantitativos, carece de sentido apelar a los cualitativos, lo cual no quiere decir que no tengan importancia, ya que los salarios siguen cayendo. Quiere eso decir que el problema del empleo no es solo de los parados, sino también de los que conservan su puesto de trabajo. La clave, en definitiva, está en saber si España producirá más y será más competitiva gracias al desarrollo de la I+D+i o si, por el contrario, solo será gracias a tener salarios más bajos y peores condiciones laborales.

En un país con una tasa de paro del 25 % tal vez debe continuar la moderación salarial, la rebaja de márgenes de sectores no exportadores y la mejora de la productividad, pero desde 2013 España tiene un superávit por cuenta corriente, desde un déficit en 2007 del 10 % del PIB, de modo que ”España SA ya ha hecho la mayor parte de su ajuste estructural”, según José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney y profesor de Economía de ICADE. Quiere eso decir que habrá que pensar en más cosas que en ajustar, asumiendo que la moderación salarial no se debe exclusivamente a motivos de productividad.

Destacados expertos coinciden en que sería un error confiar en esa contención de las rentas salariales, determinada en buena parte por las amenazas del elevado desempleo que sufre el país, para afianzar la recuperación económica. Su recorrido sería limitado y nada favorecedor de la necesaria reactivación de la demanda interna y de la cohesión social de los españoles.

Como dice el profesor Xaquín Álvarez Corbacho, es crueldad extrema explicar la crisis afirmando que vivimos por encima de nuestras posibilidades. Porque no es cierto. Es más, millones de personas pueden decir bien alto que las causas del desaguisado no van con ellas. Los mercados financieros globalizados, las grandes empresas constructoras, bancos y cajas de ahorros, así como gobiernos e instituciones de control financiero son los obligados a dar explicaciones a los asalariados y al resto de la población.

Pero, lejos de hacerlo, los mercados se van de rositas y hacen felices augurios acerca de los ajustes en países como España o Portugal. De Guindos incluso habla de que vuelve la construcción… @J_L_Gomez

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