Nissan dobla la rodilla y acatará el destino que se decida para el TLCAN

Logo de Nissan en un volante.
Logo de Nissan en un volante.

La marca japonesa, número uno en ventas en México, contradice a lo proclamado por la industria automotriz, que ha cerrado filas para defender el tratado.

Nissan dobla la rodilla y acatará el destino que se decida para el TLCAN

Los países socios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) dieron por muerto el tratado desde hace rato. El nerviosismo por el futuro del acuerdo ha alcanzado al sector privado y Nissan, la marca número uno en ventas en México, ha avisado que aceptará sin mayores peros las condiciones del nuevo tratado.

“Estamos esperando cuál será el desenlace de este proceso y lo que hacemos siempre como negocio, en el caso de Infiniti o Nissan, es adaptarnos a las reglas que existen. Nos adaptaremos a lo que suceda”, dijo Herman Morfin, director de Comunicación Corporativa de Nissan. La decisión, eso sí, sorprende considerando que el sector automotriz es uno de los principales opositores a que se toquen los enunciados del TLCAN, firmados hace más de 20 años.

En Estados Unidos, un séquito de grandes marcas de la industria, agrupadas en la asociación American Driving Jobs, comunicaron a finales de octubre que romper el acuerdo o, en el menor de los casos, modificar sus puntos mas frágiles arrastrará "graves consecuencias" para el sector. El grupo no está dispuesto a que alteren en lo más mínimo el pacto, pues vale recordar que el mismo les ayudó a las grandes marcas a salir de la resaca que dejó la Gran Recesión pues permitió que las cadenas de montaje se repartieran en los tres países socios.

Así, Nissan es la primera firma que se revela contra ese posicionamiento, aunque desde México, el país que más sufrirá sea cual sea el destino del TLCAN. Esta empresa, según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) cuenta con el 24,1% de la participación del mercado de vehículos ligeros. Su más cercano perseguidor es General Motors, con un 16,5%, y muy pegado a éste viene Volkswagen, con un 15,5%. Estas dos empresas encabezan precisamente el movimiento opositor en Estados Unidos.

La industria no puede darse el lujo de partirse en estos momentos. En las recientes rondas de negociaciones entre los tres socios, Estados Unidos propuso que se incrementaran las reglas de origen para autos desde un 62,5% hasta un 85%, de lo que hasta un 42.5% sería estadounidense. Eso si es que se logra salvar la vida del acuerdo. Caso contrario, las marcas quedarían expuertas a altos aranceles que comprometerían sus precios.

Las esperanzas se dan casi por perdidas y lo único que queda es que el presidente oiga a las voces que le advierten que romper este pacto sería pegarle un tiro a la economía de su país. Como advirtió el Bank of Montreal hace unos días, el TLCAN, pese a las reticencias de la Casa Blanca, permite al sistema económico estadounidense mantenerse en competencia igual con las grandes potencias asiáticas. Las voces contra una modificación o anulación del acuerdo se mulltiplican pero parece que nadie le avisó a Nissan. @mundiario

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