Naturgy pierde este año la cuarta parte de su valor en Bolsa y ya capitaliza menos de 20.000 millones

El fondo australiano decidió abstenerse en el informe de retribuciones del consejo para incentivar cambios en la cúpula de Reynés, que está contra las cuerdas.

Francisco  Reynés, presidente de Naturgy. / Mundiario
Francisco Reynés, presidente de Naturgy. / Mundiario

La compañía Naturgy –la antigua Gas Natural Fenosa– pierde este año la cuarta parte de su valor en Bolsa y ya capitaliza menos de 20.000 millones de euros. Pasó de cotizar sobre 27 euros a finales de 2023 a situarse ahora en torno a los 20 euros. Entre tanto, el presidente y consejero delegado de Naturgy, Francisco Reynés, se enfrenta a un desafío sin precedentes en la junta general de accionistas de la compañía. IFM Investors, el fondo australiano que posee el 15% del capital de la empresa energética, ha tomado una decisión inesperada al abstenerse en la votación sobre el informe que valida los sueldos de Reynés y los demás miembros del consejo de administración.

Esta acción, que supone un revés para el máximo órgano ejecutivo del grupo, se suma a la postura adoptada por laCaixa en la última junta, lo que significa que cerca del 50% de los inversores podría no respaldar el salario del presidente. La tensión en el ámbito empresarial ha alcanzado un nuevo nivel con este golpe de mano lanzado por IFM contra Reynés, marcando una jornada de intensos debates y movimientos estratégicos en la reunión anual de Naturgy.

El cambio de postura de IFM refleja la creciente preocupación entre algunos accionistas sobre la gestión de la compañía y su dirección estratégica. Además, se produce en un momento complicado para Naturgy en el mercado bursátil, donde ha experimentado una significativa caída en su valor, perdiendo aproximadamente la cuarta parte de su capitalización en lo que va del año 2024.

La exclusión de los índices MSCI debido a su escaso capital flotante ha agravado la presión sobre la empresa, que ahora capitaliza menos de 20.000 millones de euros. Estos desafíos plantean interrogantes sobre la capacidad de Reynés para recuperar la confianza de los inversores y revertir su tendencia bajista en Bolsa, así como sobre el futuro de su cúpula directiva.

En este contexto, la situación de la energética exige una respuesta proactiva por parte de la dirección para abordar las preocupaciones de los accionistas y restaurar la estabilidad y la confianza en la empresa. @mundiario

Comentarios