Hay mucha centolla en Galicia pero la Xunta no es capaz de gestionar su explotación

La crispación en la bajura es evidente. Multiplicar por dos y hasta tres veces el número de aparejos a bordo y por dos o tres las capturas permitidas, es pan para hoy y hambre para mañana. Lo saben los pescadores y lo sabe el Gobierno de Galicia.

Centollas de Galicia. / RR SS
Centollas de Galicia. / RR SS

En Galicia hay este año mucha centolla pero la Xunta de Galicia no es capaz de gestionar su explotación. A poco más de dos semanas de que el Gobierno gallego decretara la apertura de la veda de la centolla, son muchos los marineros concienciados de la importancia que tiene el respeto de topes de captura y del número de aparejos a bordo que se preguntan cuánto puede durar esta campaña.

La crispación en la bajura es evidente: la Xunta recurre a la culpabilidad de la Unión Europea en la toma de decisiones sobre TAC y cuotas, y mira para otro lado –asegura el sector– a la hora de tomar decisiones sobre su propia responsabilidad en recursos como la centolla o el pulpo. Porque esta temporada y ante la proximidad de las fechas navideñas puede decirse sin temor a equivocación que la campaña de la centolla se presentaba extraordinariamente bien. Pero siempre aparece alguien, algunos, que se empecinan en echar por tierra las previsiones de la mayoría y acaban arrojando a los contenedores municipales centollas vivas que no consiguen vender.

Pregunte si no el lector en las poblaciones de A Costa da Morte, donde pescadores desaprensivos intentan hacer su agosto en noviembre saliendo a faenar con hasta tres veces el número de aparejos autorizados y regresar a puerto con 600 o 700 kilos (en algún caso hasta una tonelada) de centolla cuando el máximo por embarcación autorizado por la Xunta es de 200 kilos.

De respetarse la norma establecida por la Consellería do Mar, la campaña de la centolla –aseguran a MUNDIARIO los pescadores mas responsables– podría durar como mínimo dos meses. Es decir, hasta más allá de las fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes, que es cuando el crustáceo alcanza su mejor cotización. Pero, afirman, "al paso que vamos, la centolla se acabará en los próximos días y con ella padecerá también el pulpo, dos de los recursos de más valor para nuestros artes".

Aseguran que hay mucha centolla, pero que la Xunta no es capaz, por lo que sea, de gestionar su explotación. Y que cuando adopta medidas al respecto, siempre pagan los mismos. Es como si el Servizo de Inspección Pesqueira hubiese creado la ficha –inamovible– de una serie de pescadores sobre los que hace recaer habitualmente el peso de la ley cuando, en realidad, los infractores pasan desapercibidos para los que dicen cumplir con su obligación de vigilar y sancionar incumplimientos.

Esta situación sirve a un patrón para decir que "la Xunta se hace lenguas de lo bien que le va a la pesca de altura y gran altura, y tiene absolutamente abandonada a la bajura".

"La gestión de las pesquerías de centolla y el pulpo –prosigue este patrón– es de su incumbencia, pero parece no ir con la comunidad autónoma. Nosotros queremos participar de ese cuidado, incluso de la autogestión. No queremos tirar vivas en los contenedores centollas de las que depende nuestro futuro y el de nuestros hijos. No se puede seguir haciendo la vista gorda y dedicarnos exclusivamente a hablar de descartes. Estos nos preocupan, naturalmente, pero la centolla y el pulpo son nuestra materia prima para la supervivencia".

Multiplicar por dos y hasta tres veces el número de aparejos a bordo y por dos o tres las capturas permitidas, es pan para hoy y hambre para mañana. Lo saben los pescadores y lo sabe la Xunta. Los "cafres" actúan por libre, sabedores de que "zafarán" de la vigilancia. Y la autorregulación no se baraja en las instancias gubernativas gallegas. @mundiario

Comentarios