Menos vacas, precios más altos: ¿por qué la carne de ternera está tan cara?
La compra de 20 vacas rubias gallegas por Henry Cavill, el actor británico conocido por su papel como Superman, ha generado curiosidad en España. Sin embargo, más allá de la anécdota, su adquisición ilustra una realidad mucho más compleja: la escasez de vacuno está disparando los precios en el país. Mientras Cavill pagó unos 3.000 euros por cabeza para trasladarlas a su granja en Londres, en los mercados mayoristas nacionales, el encarecimiento de la carne ha alcanzado niveles sin precedentes, con algunas cotizaciones superando los siete euros por kilo.
En marzo, los datos del Ministerio de Agricultura y de las lonjas de Binéfar (Huesca) y Salamanca confirmaron un incremento del 32% en el precio del añojo en comparación con el año anterior. Los animales vivos también se han encarecido un 25%, lo que ha impactado directamente en los lineales de los supermercados: la carne de ternera ha subido un 13,4% desde junio de 2024, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
El principal problema es la escasez de vacuno. "Existe un desequilibrio fortísimo entre la oferta y la demanda", explica Javier López, director de la asociación interprofesional Provacuno. La reducción de explotaciones por la sequía y la aparición de enfermedades como la lengua azul y la enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE) han devastado la cabaña ganadera. Francia, el principal suministrador de animales vivos a España, ha sido duramente golpeada por estos virus, reduciendo drásticamente las importaciones y encareciendo los costos.
A ello se suma la sequía prolongada de 2022 y 2023, que elevó los precios del pienso y redujo el pasto disponible. Aunque las condiciones climatológicas han mejorado, la recuperación del sector es lenta. "A diferencia del pollo o el porcino, cuya producción puede aumentar rápidamente, el vacuno requiere un ciclo de al menos tres años", advierte López. Desde 2022, España ha perdido 281.000 cabezas de ganado, mientras que en la Unión Europea la reducción alcanza los tres millones.
Un mercado tensionado
Si bien la oferta ha caído, la demanda de carne de vacuno sigue en ascenso. El consumo en los hogares creció un 2% en 2024, mientras que las exportaciones aumentaron un 7%, alcanzando los 1.650 millones de euros. Los países del norte de África han sido los principales destinos, con Marruecos, Líbano, Libia, Italia y Egipto liderando las compras de vacuno español. En 2025, Argelia se ha sumado como un gran demandante, especialmente con motivo del Ramadán.
Esta presión sobre la demanda ha impulsado aún más los precios. "Las ventas de vacuno han crecido a doble dígito", explican fuentes del sector, alertando que los récords pagados en marzo por mayoristas aún no han llegado completamente a los consumidores finales. En febrero, el IPC del vacuno mostró un alza del 10% interanual, cuando el conjunto de la alimentación apenas superó el 2%.
La restauración también sufre las consecuencias. "Llevamos sufriendo desde 2022", lamenta Alejandro Hermo, consejero delegado de Goiko Grill, una cadena que compra un millón de kilos de carne de vacuno al año. "Estamos en una tormenta perfecta, y no se resolverá hasta que sea una prioridad nacional", añade.
Las políticas comunitarias también juegan un papel en la crisis del sector. Las nuevas exigencias sobre bienestar animal, densidad de ganado en granjas y restricciones al transporte han generado preocupación entre los ganaderos. Aunque el Ministerio de Agricultura asegura que, por ahora, la normativa no ha impuesto inversiones significativas ni ha afectado la producción, el sector sigue alerta ante posibles restricciones futuras. @mundiario

