El mayor acuerdo comercial del mundo, al detalle: las claves del pacto UE-Mercosur

La firma del tratado marca un punto de inflexión birregional y refuerza el multilateralismo y la apertura comercial en un contexto de tensiones geopolíticas.
Ilustración del acuerdo entre la UE y el Mercosur. / Mundiario
Ilustración del acuerdo entre la UE y el Mercosur. / Mundiario

La Unión Europea (UE) y el Mercosur han firmado este sábado en Asunción un acuerdo de asociación política y comercial histórico que pone fin a 26 años de negociaciones marcadas por avances, bloqueos y profundas diferencias estructurales. El tratado sienta las bases de la mayor zona de libre comercio del planeta, con un mercado potencial de más de 720 millones de personas y un peso cercano al 25% del PBI mundial.

La firma del acuerdo supone un punto de inflexión en las relaciones birregionales y refuerza el compromiso de ambas partes con el multilateralismo y la apertura comercial en un contexto internacional atravesado por crecientes tensiones geopolíticas y tendencias proteccionistas.

De qué consta el acuerdo UE-Mercosur

El tratado se estructura en tres pilares. El pilar político promueve el diálogo institucional, la democracia y los derechos humanos. El pilar de cooperación apunta al desarrollo económico, social y ambiental. El pilar comercial, núcleo del acuerdo, establece las reglas para el intercambio de bienes y servicios, la reducción progresiva de aranceles, la regulación de inversiones y los mecanismos de solución de controversias.

El objetivo central es facilitar un acceso preferencial recíproco a mercados que, en el caso del Mercosur, han mantenido históricamente elevados niveles de protección.

Qué cambia tras la firma y cómo sigue el proceso

Aunque la firma en Asunción ha marcado un hito político, el acuerdo aún no ha entrado en vigor. El texto deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo y, en paralelo, por los parlamentos nacionales de cada país del Mercosur, conforme a sus procedimientos internos.

Una vez completados los trámites en la Unión Europea, el acuerdo comenzará a aplicarse con los países del Mercosur que lo hayan ratificado. Si los procesos avanzan sin contratiempos, la entrada en aplicación podría producirse a finales de 2026.

Un recorrido de más de dos décadas

Las negociaciones entre ambos bloques han comenzado en 1999, pero han estado suspendidas de facto durante largos períodos, especialmente entre 2002 y 2010, 2012 y 2015 y 2020 y 2022.

Las interrupciones han respondido a crisis económicas, cambios políticos, diferencias estructurales entre las economías y, en los últimos años, a exigencias ambientales planteadas desde Europa, que han retrasado la conclusión del acuerdo incluso tras el entendimiento político alcanzado en 2019.

Impacto económico y comercial

La UE y el Mercosur concentran cerca del 35% del comercio global, y el tratado se perfila como el mayor acuerdo comercial jamás firmado por el Mercosur desde su creación en 1991.

Las proyecciones indican que las exportaciones de la Unión Europea al Mercosur podrían aumentar un 39%, mientras que las exportaciones del Mercosur a la UE crecerían un 17%, lo que representa 48.700 millones de euros y 8.900 millones de euros adicionales, respectivamente.

En términos macroeconómicos, se estima que el acuerdo incrementará el PBI de la UE en 77.600 millones de euros y el del Mercosur en 9.400 millones de euros de aquí a 2040, según simulaciones basadas en modelos de equilibrio general computable.

Qué aranceles se eliminan

La Unión Europea eliminará el 92% de los aranceles aplicados a las exportaciones del Mercosur y otorgará preferencias adicionales al 7,5% restante mediante cuotas y condiciones específicas. En el ámbito agrícola, liberalizará el 99% del comercio, eliminando barreras sobre productos clave como frutas, vegetales, aceites, pescados, vinos y alimentos procesados.

Además, la UE concederá los mayores volúmenes de cuota de su historia en productos sensibles como carne vacuna, carne aviar, maíz y etanol.

El Mercosur, por su parte, eliminará progresivamente aranceles sobre alrededor del 91% de las exportaciones europeas, lo que permitirá a las empresas de la UE dejar de pagar cerca de 4.000 millones de euros anuales, especialmente en sectores como maquinaria, automóviles y autopartes, productos químicos, farmacéuticos y bienes industriales.

Plazos asimétricos y tensiones políticas

La liberalización arancelaria no será simultánea. La UE ha asumido compromisos de apertura más rápidos, mientras que el Mercosur contará con plazos de hasta 15 años, en un esquema de trato especial y diferenciado que reconoce las asimetrías de desarrollo entre ambos bloques.

El principal foco de resistencia en Europa se concentra en la agricultura y la ganadería. Sectores primarios de países como Francia e Italia han expresado su rechazo ante la mayor entrada de productos del Mercosur, producidos con menores costos laborales y de alimentación animal, una oposición que podría condicionar el proceso de ratificación.

La firma del acuerdo UE-Mercosur ha cerrado así una de las negociaciones comerciales más largas de la historia reciente y ha enviado una señal política clara a favor del libre comercio. Sin embargo, el tramo decisivo comienza ahora. La ratificación parlamentaria, tanto en Europa como en Sudamérica, será el verdadero termómetro de un pacto que promete transformar el comercio birregional, pero que sigue generando fuertes tensiones internas y un debate profundo sobre su impacto económico, social y ambiental. @mundiario

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