Madrid y Cataluña se juegan 1.000 millones en margen de gasto si fracasa la senda de déficit
El Gobierno ha encendido la última fase de su maquinaria presupuestaria con un aviso que resuena con fuerza en las dos locomotoras económicas del país: Madrid y Cataluña. Si la senda de estabilidad para 2026-2028 vuelve a naufragar en el Congreso, ambas comunidades perderán alrededor de 1.000 millones de euros cada una en margen de gasto adicional. Una cifra que trasciende lo contable: es el equivalente a cientos de aulas, miles de camas hospitalarias o programas de dependencia que quedarían sin financiación adicional en plena escalada de necesidades sociales. La pugna no es técnica; es política, y el tablero se ha tensado hasta rozar la fractura.
El Ministerio de Hacienda, dirigido por María Jesús Montero, diseñó una propuesta que permitiría a las comunidades gastar hasta un 0,1% de su PIB por encima de sus ingresos en cada ejercicio. Ese pequeño margen, aparentemente modesto, suma casi 5.500 millones de euros extra para todo el sistema autonómico durante el trienio. Pero la aritmética parlamentaria se ha convertido en el verdadero campo de batalla: PP, Vox y Junts ya tumbaron esta senda el año pasado y nada indica que esta vez el Gobierno pueda permitirse respirar tranquilo.
Según señala EL PAÍS, en esa ecuación, Madrid y Cataluña son las regiones más expuestas. Su peso económico hace que cualquier cambio porcentual en el déficit autorizado tenga un impacto gigantesco en euros contantes y sonantes. Cada una podría gastar unos 350 millones adicionales al año gracias al margen del 0,1%. Y cada una dejaría de hacerlo si la senda vuelve a chocar contra el muro del Congreso. Para ambas autonomías —tan enfrentadas en el discurso como hermanadas en las cifras— la pérdida sería idéntica: alrededor de 1.000 millones de euros en tres ejercicios.
La paradoja es que este pulso presupuestario coloca a las dos comunidades más ricas ante un dilema que trasciende ideologías. La decisión final no solo definirá su capacidad de inversión, sino también su margen político para reivindicar o criticar al Estado. Y en un contexto de polarización creciente, esa renuncia a recursos extra puede convertirse en munición para todos los bandos.
Las dos locomotoras económicas, las más afectadas
Por tamaño y PIB, Madrid y Cataluña concentran cerca del 40% del margen fiscal total que Hacienda pone sobre la mesa. Si el Congreso bloquea la senda, desaparecerán casi 2.200 millones que ambas podrían destinar a sanidad, educación o dependencia. Un recorte invisible, pero profundo, en un momento en que los servicios públicos arrastran tensiones crecientes: listas de espera, saturación en urgencias, falta de personal docente y una dependencia con demanda al alza.
A este escenario se suma la batalla política en paralelo: el PP rechaza que el incremento del déficit suponga más endeudamiento autonómico, mientras carga contra el Gobierno por promover simultáneamente una condonación de deuda para Cataluña. Junts, por su parte, mantiene su ruptura con el Ejecutivo y amenaza de nuevo con votar en contra. En ese cruce de vetos, el margen presupuestario de casi medio país podría quedar atrapado.
Hacienda aprieta a la oposición con cifras y advertencias
Montero ha endurecido su discurso. Considera que rechazar la senda sería “tirarse la piedra en su propio tejado”, especialmente para los gobiernos autonómicos del PP, que administran once comunidades. Y recuerda que muchas regiones ya están elaborando presupuestos sin contemplar desviaciones entre ingresos y gastos, lo que podría obligarlas a realizar ajustes inmediatos si finalmente no hay margen fiscal.
La ministra también ha empezado a explotar un vacío legal: si el Congreso rechaza dos veces la senda, la legislación no impide al Gobierno seguir redactando los Presupuestos. Sería un escenario inédito, pero jurídicamente posible, y que abriría un nuevo capítulo en la tensión institucional.
Mientras los partidos se miden en un pulso ideológico, las consecuencias son tan concretas como cuantificables. Madrid y Cataluña —dos polos siempre contrapuestos— dependen de una misma votación para decidir si disponen o no de 1.000 millones adicionales para sostener el Estado del bienestar en los próximos años. @mundiario

