Luis de Guindos intenta hacerse con el control de la privatización de Novagalicia

El ministro de Economía, Luis de Guindos.
El ministro de Economía, Luis de Guindos.

Aumentan los recelos en Galicia, donde la desconfianza en el ministro de Economìa es, en general, alta, tanto en las instituciones como en los partidos políticos y en el propio sector.

Luis de Guindos intenta hacerse con el control de la privatización de Novagalicia

Aumentan los recelos en Galicia, donde la desconfianza en el ministro de Economìa es, en general, alta, tanto en las instituciones como en los partidos y en el propio sector.

El Gobierno de España ha tramado una gran operación financiera con la privatización de Novagalicia Banco sin dar explicaciones. Sin reglas. Miles de millones de euros de los contribuyentes están en el aire sin que el Ejecutivo de Mariano Rajoy aclare por qué quiere privatizar ahora Novagalicia Banco, renunciando a futuras plusvalías. En paralelo, también está en juego la propia existencia de la primera entidad financiera de Galicia, ya que si cae en manos de un banco español será absorbida y desaparecerá como tal, quedando en el mejor de los casos como una simple marca, al estilo de lo que ya sucede ahora con el Banco Pastor, tras ser absorbido por el Popular.

¿Existirá al menos igualdad de oprtunidades en la privatización? Salvo que la Comisión Europea lo remedie, todo parece indicar que no, de modo que el lobby bancario español que forman Caixabank, BBVA -el banco amigo del Gobierno del PP- y el Santander, con el respaldo del Banco de España, podría apartar de la puja a los fondos de inversión y a Banesco. ¿Cómo? Aplicándoles unas exigencias fuera de mercado y reservándose para ellos la exclusiva de unas multimillonarias 'ganancias' vía crédito fiscal de Novagalicia Banco. ¿Objetivo? Excluir primero a los fondos, para quedarse la presa y o bien repartírsela o pelearse luego por ella, a sabiendas de que al menos será devorada por una entidad española.

¿Se entera Rajoy de este nuevo lío?

En medio de semejante lío financiero, el presidente del Gobierno, el gallego Mariano Rajoy, sigue tolerando que su ministro de Economía, Luis de Guindos, asuma un papel destacado en la privatización de Novagalicia Banco, a pesar de conocer su trabajo de 'lobbista' en relación con una de las cajas -Caixa Galicia- que dio lugar precisamente a Novagalicia.

"En un país serio, De Guindos no estaría haciendo lo que hace, pero en un país bananero todo es posible", comentó a MUNDIARIO una fuente ligada a la banca extranjera, al constatar el actual papel de Luis de Guindos y la presión que llegó a ejercer personalmentre el ahora ministro, tanto con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que no le hizo caso, como con la dirección de Caixa Galicia, de aquella bajo presión del Banco de España que dirigía Miguel Ángel Fernández Ordóñez. De Guindos pretendía que su entonces amigo Rodrigo Rato se quedase con Caixa Galicia. El tiro le salió por la culata, pero ahora puede tener una segunda oportunidad de mangonear con descaro en las finanzas de Galicia, no se sabe a cambio de qué.

En Galicia aumentan los recelos

La misma persona que hizo de lobbista, trabajando como empleado de Pricewaterhouse, intenta hacerse con el control total de la privatización de Novagalicia Banco. Es conocedor de que en Galicia aumentan los recelos, pero él va a lo suyo. La desconfianza que se observa en Galicia en el ministro de Economìa es, en general, alta, tanto en las instituciones como en los partidos políticos y en el propio sector.

En realidad, no es la primera vez que Luis de Guindos actúa en la frontera de la ley. Según ha sabido MUNDIARIO en medios financieros españoles y portugueses, cuando dejó de ser secretario de Estado en el Gobierno de Aznar, el ahora ministro prestó servicios a una compañía financiera antes de cumplir el plazo de incompatibilidad. Llueve sobre mojado. @J_L_Gomez

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