La inflación baja al 3% en noviembre y encadena su primera moderación en seis meses
La inflación ha dado en noviembre el primer respiro en medio año. El índice de precios al consumo (IPC) descendió una décima y se situó en el 3%, según el dato adelantado publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata de la primera moderación desde mayo y anticipa un escenario favorable para que la cifra vuelva a suavizarse en diciembre, impulsada por el efecto base derivado de las fuertes subidas registradas hace un año.
El alivio, sin embargo, convive con señales de preocupación. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos no elaborados, repuntó hasta el 2,6%, una décima más que en octubre. Este movimiento reaviva las dudas sobre la persistencia de presiones inflacionistas en los servicios, el componente más rígido del IPC.
La electricidad impulsa la moderación, mientras alimentos y bebidas resisten a la baja
El freno del IPC general en noviembre responde principalmente a la bajada de los precios de la electricidad. También contribuye el comportamiento de ocio y cultura, cuyos precios crecen menos que hace un año. Frente a ello, los alimentos y bebidas no alcohólicas vuelven a ejercer presión al alza.
En términos mensuales, la inflación general aumentó dos décimas, un avance que no altera la tendencia de fondo, pero sí refleja la fragilidad del proceso desinflacionario.
Ángel Talavera, economista jefe para Europa de Oxford Economics, alerta sobre el repunte de la subyacente: “Me preocupa un poco la senda ascendente otra vez. Todo apunta a que nuestra inflación de servicios sigue alta e incluso subiendo algo”, señala.
El dato de noviembre es especialmente relevante porque permite cerrar el cálculo sobre la revalorización de las pensiones en 2026, que subirán un 2,7%. La cifra responde al promedio de la inflación entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025, tal y como establece la ley.
España avanza más lenta que la eurozona en la desinflación
Pese al alivio de noviembre, España continúa con un proceso de desinflación más lento que el de sus socios del euro. La zona euro registra un avance de precios del 2,1%, prácticamente en el objetivo del Banco Central Europeo (BCE). Influyen factores como petróleo un 15% más barato que hace un año; y un euro más fuerte frente al dólar, lo que abarata importaciones.
España, pese a beneficiarse de esos vientos externos, tropieza en dos frentes clave: la cesta de la compra, con productos frescos que siguen tensos por meteorología adversa, la gripe aviar y cambios globales en los patrones de consumo —especialmente en China e India— que elevan la demanda de bienes como café y cereales. Y los carburantes: el gasóleo se ha encarecido un 7% desde junio, y está a punto de superar a la gasolina.
A ello se suma el potente crecimiento económico, cercano al 3% en 2025, y el impulso de la demanda interna que genera una población en expansión —España podría alcanzar los 50 millones de habitantes a finales de 2026—.
Ligera mejora en diciembre, pero riesgo de precios enquistados
Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, anticipa que la inflación podría caer al 2,8% en diciembre, apoyada en el efecto base de energía y alimentos no elaborados. Pero su previsión para 2026 se mantiene cauta: una inflación media del 2,7%, lejos del objetivo del BCE.
La posibilidad de una “normalización” de los precios sigue dependiendo de factores energéticos y geopolíticos. La hipótesis de un acuerdo de paz en Ucrania, que podría aliviar los mercados, ha perdido fuerza en los últimos días.
En resumen, noviembre ofrece un atisbo de calma, pero la resistencia de la inflación subyacente y el pulso de los alimentos y carburantes confirman que la batalla contra los precios aún está lejos de darse por ganada. @mundiario

