Cuanto más eficientes son los mercados, más aleatorios son los precios

Aunque se hace referencia a la caída de Lehman Brothers como arranque de la crisis, es más ajustado decir que el miedo comenzó con los rescates de Bear Stearns.

Bolsa de valores. /
Bolsa de valores.

Aunque se hace referencia a la caída de Lehman Brothers como punto de arranque de la crisis que todavía vivimos (y que puede ser endémica como cambio de paradigma), es más ajustado decir que el miedo comenzó con los rescates de Bear Stearns.

Hasta ese momento el paradigma dominante en los mercados financieros era la llamada Hipótesis de los Mercados Eficientes (EMH) formulada de manera independiente por Paul Samuelson y Eugene F. Fama.

La EMH contiene dos hipótesis fundamentales:

> La primera hipótesis que establece que los mercados financieros son eficientes en el sentido de que los precios de todo lo que se compra o vende en ellos reflejan toda la información disponible, y por ello son correctos ya que son reflejo del verdadero valor de los mismos.

Eugene Fama mostró que no se puede “ganar al mercado” y que un inversor debería contentarse con invertir en fondos que replicasen índices bursátiles. Ya que los precios de las acciones experimentan “paseos aleatorios”, los cambios de sus precios son impredecibles y solamente responden a nueva información.

> La segunda hipótesis es la que establece que los agentes que intervienen en los mercados financieros son perfectamente racionales y sus decisiones son eficientes y correctas dad toda la información de que disponen.

El argumento más sencillo a favor de esta hipótesis deriva de que parece muy difícil ganar mucho dinero en los mercados comprando barato y vendiendo caro. Lo que pretende esta hipótesis es demostrar que los inversores más sofisticados no son capaces de ganar más que los menos informados porque su conocimiento más potente ya está incorporado en el precio. Cuanto más eficientes son los mercados, más aleatorios son los precios, y por ello el mercado más eficiente es aquel que ofrece los precios más impredecibles. Esto es así porque todos los participantes en el mercado intentan aprovechar al máximo sus ventajas por pequeñas que sean.

Pues bien, esto que parece un tanto “idealista” e incluso ingenuo, ha sido y es el paradigma dominante, como he mencionado anteriormente. Sigue siendo sin duda la base de los modelos que se utilizan para el estudio de las finanzas en la universidad o en las escuelas de negocios. Todavía no se han desarrollado modelos matemáticos alternativos ya que además de ser más complejos, no reflejarían nunca la realidad por completo. Parece que la educación sigue yendo muy por detrás de la realidad.

Puede que haya llegado el momento de proponer algún modelo de toma de decisiones más racionales para los agentes económicos, aunque resulte todavía más complejo. Pero eso es harina de otro costal para otro día.

 

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