¿Ha quedado obsoleto el plan Draghi con el nuevo paradigma de la seguridad europea?
El plan Draghi no ha quedado obsoleto, pero su enfoque en defensa es insuficiente ante el nuevo contexto. Aunque incluía medidas para la industria militar, estas eran menos ambiciosas que las actuales. En 2024, no se preveía el giro estratégico de EE UU, lo que ha obligado a la UE a priorizar la seguridad con inversiones mucho mayores. El horizonte estratégico de Europa ha cambiado de manera drástica en los últimos años, y el informe Draghi de 2024 representa una tentativa de responder a los desafíos que afronta la Unión en materia de competitividad y defensa. Sin embargo, las circunstancias geopolíticas, especialmente la amenaza de un repliegue estadounidense bajo una eventual presidencia de Donald Trump, obligan a repensar los términos en los que se planteó este plan. Europa ya no puede permitirse un enfoque fragmentado y reactivo en materia de defensa; la necesidad de una respuesta común y robusta se ha vuelto imperativa.
El informe Draghi, solicitado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, identificó tres grandes áreas en las que la Unión Europea debía avanzar para recuperar su competitividad global: innovación, descarbonización y seguridad. En este último punto, el documento ya apuntaba la necesidad de reducir dependencias estratégicas y fortalecer la industria de defensa europea. No obstante, el contexto político de 2025 hace necesario un reajuste del enfoque: la defensa no puede ser solo un aspecto más de la competitividad, sino una prioridad en sí misma.
La posibilidad de que Estados Unidos, bajo un liderazgo más inclinado hacia el aislacionismo y la cercanía con el Kremlin, retire su respaldo a Europa ha acelerado la necesidad de construir un escudo propio. La UE ha dado pasos históricos en esta dirección, con un plan que prevé movilizar hasta 800.000 millones de euros en los próximos cuatro años, de los cuales 150.000 millones procederán de deuda común. Esta cifra coincide con la que Draghi propuso anualmente para la reindustrialización europea, lo que plantea una cuestión clave: ¿puede el plan Draghi adaptarse a la nueva realidad o ha quedado obsoleto?
Una estrategia de defensa europea más cohesionada
El informe Draghi ya sugería medidas en defensa, aunque con un enfoque más orientado a la integración industrial que al rearme inmediato. Tres de sus propuestas se consideraban Political Wins por su relevancia en los mandatos de la Comisión: la aplicación de estrategias industriales de defensa ya existentes, la agregación de la demanda de material militar y la mejora del acceso de la industria de defensa a la financiación comunitaria. Sin embargo, la implementación de estos programas ha sido lenta y muchas de sus medidas han tenido una viabilidad baja tanto a nivel europeo como nacional.
Ahora, con la urgencia de reforzar la autonomía militar europea, es probable que algunas de estas iniciativas cobren un nuevo impulso. La creación de un fondo de inversión en defensa, similar al modelo propuesto por Draghi para la reindustrialización, podría consolidarse como una herramienta clave. La diferencia es que, mientras el plan inicial buscaba cerrar la brecha con EE UU y China en términos industriales, el enfoque actual busca cerrar la brecha en capacidades defensivas con la OTAN y otras potencias globales.
La financiación de la defensa: un dilema político
El gran obstáculo sigue siendo la financiación. La idea de una deuda común para defensa genera resistencias entre los Estados miembros, especialmente aquellos más reacios a compartir riesgos financieros. En este sentido, el plan Draghi ya preveía la necesidad de una capacidad fiscal central en la UE, algo que se vuelve aún más crucial en el contexto de un esfuerzo de rearme. La pregunta es si los líderes europeos estarán dispuestos a dar este salto.
Además, la fragmentación del mercado de defensa sigue siendo un problema. Mientras que el informe Draghi incluía propuestas para consolidar la industria de defensa europea, la realidad es que cada país sigue protegiendo sus campeones nacionales. Sin un mercado común de defensa plenamente operativo, cualquier intento de rearme conjunto se verá limitado por la ineficiencia y la duplicación de esfuerzos.
Una oportunidad para redefinir Europa
El informe Draghi fue concebido como una hoja de ruta para recuperar la competitividad europea en un mundo multipolar. Ahora, la urgencia de una estrategia de defensa propia ha llevado a la UE a acelerar algunas de sus propuestas, aunque con un enfoque distinto. En lugar de un plan exclusivamente orientado al crecimiento económico, Europa se enfrenta a la necesidad de un pacto que garantice su seguridad y su autonomía estratégica.
Lo que está en juego no es solo el futuro económico de la UE, sino su capacidad para sostenerse como un actor geopolítico independiente. Realmente, la pregunta no es si el plan Draghi ha quedado obsoleto, sino si puede ser adaptado para responder a una Europa que, por primera vez en décadas, está dispuesta a asumir su propia defensa como una prioridad absoluta. @mundiario



