Galicia asiste con indiferencia a la mayor operación financiera de su historia

El ministro español de Economía, Luis de Guindos.
El ministro español de Economía, Luis de Guindos.

La entidad que preside José Mª Castellano cuenta con un enorme crédito fiscal con el que ciertos compradores evitarían pagar impuestos durante varios años. ¿Al recaudador Montoro le da igual?

Galicia asiste con indiferencia a la mayor operación financiera de su historia

Galicia asiste con aparente indiferencia a lo que sin embargo es la mayor operación financiera de su historia: la privatización de Novagalicia Banco. Cuesta entenderlo pero este país funciona a veces así.

 

La gran operación financiera de este momento en España, en realidad es política. En el aire está Novagalicia Banco, una entidad que domina el 40% de su mercado y en la que el Estado –léase los contribuyentes- han metido más de 9.000 millones de euros, cifra que equivale a la mitad de lo que se recauda en España por el impuesto de Sociedades, es decir, una barbaridad de dinero.

Lo que está ahora en juego es a quién le entregan este banco público, cuya privatización acelerada nadie quiere explicar. Bruselas le dio varios años de plazo al Gobierno para devolver Novagalicia al sector privado, pero parece que el ministro Luis de Guindos, que siempre anda cocinando menús a su medida en el sector financiero, tiene prisa. Unas veces lo hace desde el sector privado y otras ya se pone directamente al mando desde el aparato del Estado. Así funciona España y así le va.

En resumidas cuentas, de lo que se trata ahora es de mantener la entidad independiente, algo que garantiza un fondo americano, o de diluirla en uno de estos tres bancos: BBVA, Caixabank o Santander. Hay más aspirantes pero cuentan poco. El BBVA es el banco amigo del PP, La Caixa puede convertir Novagalicia en moneda de cambio para otras operaciones políticas entre Rajoy y Artur Mas, y el Santander está más callado, pero suele hablar a tiempo. Y ya sabemos cómo maneja Botín a los políticos cuando realmente le interesa algo importante.

¿Y qué dice Mariano Rajoy? El presidente del Gobierno es gallego y conoce de primera mano el asunto, sabe que si hace desaparecer Novagalicia Banco no pasará precisamente a la historia de Galicia como un héroe, pero a estas alturas tiene difícil convertirse en un abanderado de la toma de decisiones con grandeza. Ahora bien, como quiera que la decisión es política, que no financiera, suya es. Pendiente de ello está el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, que si bien no toma la decisión se supone que tiene al menos tanta capacidad de influencia como el controvertido ministro Luis de Guindos. ¿O no?

Cabe una lectura gallega del asunto, es evidente, cuando está en juego si Novagalicia sigue siendo una entidad con personalidad propia o se convierte en una marca al estilo del Pastor –es decir, en nada de nada-, pero también procede un análisis puramente económico. ¿Por qué? Por dos grandes razones: una, el que se lleve Novagalicia poseerá casi la mitad del mercado financiero del noroeste de España, con las lógicas ventajas estratégicas que eso tiene, y dos,  la entidad que preside José María Castellano cuenta con un enorme crédito fiscal de 4.500 millones con el que el comprador, si es español, podría evitar pagar impuestos durante varios años.

De cara a los medios, los implicados en este asunto hablan de las baratijas –entre las que meten ahora los saldos pendientes de los sufridos preferentistas- , pero lo que realmente se juegan son miles de millones de euros, sin luz ni taquígrafos. Si esto sale bien para Galicia será casi un milagro y si sale mal, además de una gran frustración histórica, dará pie para que este pequeño país se dé cuenta de que en las grandes ligas hay que jugar a lo grande, como hacía Lendoiro, por mucho que ahora lo quieran matar. Lo que sería tremendo –casi humillante- es que triunfe esa moto de querer convertirnos el Depor (Novagalicia) en filial del Barça (Caixabank) o, lo que es peor, en hacerlo desaparecer. @J_L_Gomez

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