El euríbor se estabiliza mientras la vivienda vuelve a tensionarse
El euríbor cerró febrero en el 2,221%, ligeramente por debajo del 2,245% de enero y también del 2,407% de hace un año. La cifra, por sí sola, puede parecer técnica y lejana. Pero para miles de familias con hipoteca variable significa algo muy concreto: estabilidad. Tras más de un año y medio por encima del 3% en plena crisis inflacionista derivada de la guerra en Ucrania, el principal indicador hipotecario lleva diez meses moviéndose en una franja muy estrecha.
En términos prácticos, una hipoteca media firmada en 2025 por 163.738 euros a 25 años aún se ahorra alrededor de 27 euros al mes respecto a hace un año. No es una revolución en la economía doméstica, pero sí una tregua. El problema es que esa calma convive con otro fenómeno menos tranquilizador: el encarecimiento sostenido de la vivienda.
El mercado compra más caro por miedo a comprar mañana aún más caro
En 2025 se superaron las 700.000 compraventas, una cifra que no se veía desde 2007, justo antes del estallido de la burbuja inmobiliaria. A la vez, el precio medio de la vivienda subió cerca de un 9,6% según los registradores. Puede parecer contradictorio que se compren más casas cuando son más caras. No lo es.
La psicología económica pesa tanto como el tipo de interés. Cuando los tipos bajan o se estabilizan, muchos hogares interpretan que es el momento de entrar antes de que el precio siga subiendo. Es el efecto “ahora o nunca”. La vivienda se convierte en una carrera contrarreloj. Quien tiene capacidad de ahorro acelera la compra para protegerse ante futuras alzas. Quien no la tiene queda fuera, porque la banca mantiene criterios de solvencia estrictos.
Aquí se dibuja una fractura social silenciosa. La estabilidad del euríbor beneficia a quien ya está dentro del sistema hipotecario o puede entrar. Pero el alza de precios deja fuera a jóvenes y rentas medias que no alcanzan la entrada exigida. La aparente normalidad del indicador es como la superficie tranquila de un lago que esconde corrientes profundas.
La banca gana por volumen mientras el BCE observa
El Banco Central Europeo mantiene los tipos sin cambios desde junio. Esa inacción explica en buena medida la estabilidad del euríbor. Los analistas prevén que el indicador se mantenga en torno al 2,25% o 2,30% en los próximos años, salvo shock externo relevante.
Mientras tanto, las entidades financieras han pasado de ganar por tipos elevados a ganar por volumen. En 2025 se concedieron más de medio millón de nuevas hipotecas, el mayor dato en quince años. España se sitúa entre los países con hipotecas más baratas de la zona euro, con un tipo medio cercano al 2,61% al cierre del ejercicio.
Sin embargo, no conviene confundir estabilidad con solución estructural. La moderación del euríbor no corrige el problema central del mercado español: la escasez de oferta asequible y la presión especulativa en determinadas zonas urbanas. Si los precios siguen escalando mientras el crédito fluye, el riesgo no es un estallido inmediato, sino una exclusión progresiva de quienes no pueden competir en esa escalada.
El verdadero debate no es si el euríbor subirá una décima arriba o abajo en abril. Es qué modelo de acceso a la vivienda queremos consolidar. Si el mercado sigue funcionando como un embudo que deja pasar solo a quienes ya tienen patrimonio o apoyo familiar, la estabilidad financiera será apenas una fachada. La vivienda no puede ser solo un activo atractivo en tiempos de tipos moderados, sino un derecho garantizado con políticas públicas que amplíen la oferta y protejan a los más vulnerables.
La calma de los tipos es una oportunidad. Desaprovecharla sería repetir la historia con otro decorado. @mundiario



