España crece más que Europa, pero no despeja todas las dudas: un 2,8% más de PIB en 2025
El empuje del consumo y la inversión sostiene el avance del PIB, aunque el sector exterior y el contexto internacional siguen marcando límites. La inflación se modera al 2,4% en enero.
La economía española cerró 2025 con un crecimiento del 2,8%, un dato sólido que confirma su mejor comportamiento relativo frente al entorno europeo, pero que también deja entrever algunas señales de cautela de cara al futuro. El avance del 0,8% del PIB en el último trimestre —el más intenso del año— permitió consolidar un ejercicio expansivo, apoyado sobre todo en la fortaleza de la demanda interna. Sin embargo, el resultado final quedó una décima por debajo de algunas previsiones optimistas, recordando que el crecimiento no avanza en línea recta y que los factores externos siguen pesando. A su vez, la inflación registra su mayor caída en 10 meses y se modera al 2,4% en enero. El abaratamiento de la energía desinfla los precios en España cinco décimas y los acerca al objetivo del Banco Central Europeo (BCE).
El balance que ofrecen los datos de la Contabilidad Nacional publicados por el Instituto Nacional de Estadística es, en términos generales, positivo. El consumo de los hogares mantuvo un tono robusto y la inversión aceleró con claridad en la recta final del año, en un contexto internacional marcado por la desaceleración europea, las tensiones comerciales y la incertidumbre geopolítica. Ese tirón interno explica buena parte del diferencial de crecimiento de España respecto a la zona euro, cuya economía apenas avanzó en torno al 1,3%. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha hecho una valoración positiva, al situar el crecimiento en varios ejes de la economía española.
Este mejor desempeño no es menor. En un entorno en el que Alemania sigue estancada y Francia avanza con dificultad, España vuelve a situarse entre los países más dinámicos del área euro. Según subraya Raymond Torres, director de coyuntura de Funcas, el crecimiento español no solo es mayor en términos agregados, sino también en renta per cápita, lo que permite mantener un diferencial positivo frente a los socios europeos. El mercado laboral, con un aumento del empleo equivalente a tiempo completo del 2,8% interanual, ha sido una de las claves de esa resistencia.
Sin embargo, el dato final también refleja límites claros. La demanda externa volvió a restar crecimiento en el último trimestre: las importaciones crecieron más que las exportaciones y el sector exterior detrajo dos décimas al PIB. No es un fenómeno excepcional en una economía con fuerte consumo interno, pero sí una señal de vulnerabilidad en un contexto de comercio internacional débil. Torres apunta, además, al impacto de la ralentización europea y al aumento de las compras a países como China, que amplían el desequilibrio exterior.
Esa combinación de fortaleza interna y fragilidad externa explica por qué el crecimiento se quedó ligeramente por debajo de algunas estimaciones que lo situaban cerca del 3%. Aun así, el arrastre estadístico del último trimestre mejora el punto de partida para 2026. En BBVA Research prevén un crecimiento del 2,4% el próximo año, mientras que CaixaBank Research maneja un escenario algo más prudente, en torno al 2,1%. El consenso apunta, en todo caso, a una desaceleración moderada, no a un frenazo.
Nuevo Indicador Abanca–Foro de Conxuntura Económica
La fotografía se completa con una mirada territorial. En Galicia, el Indicador Abanca–Foro de Conxuntura Económica reflejó en noviembre un crecimiento interanual del 3,1%, ligeramente inferior al de meses anteriores, pero aún elevado. La economía gallega parece encaminada a cerrar 2025 con un avance similar al del conjunto de España, tras un verano especialmente favorable. Destaca el buen comportamiento del sector de la automoción, con incrementos de producción superiores al 20%, mientras que las exportaciones muestran un retroceso significativo, en línea con las dificultades del comercio exterior ya visibles a escala nacional.
El mensaje de fondo es claro: España ha sabido aprovechar el impulso del consumo, la inversión y el empleo para crecer por encima de su entorno, pero no puede dar por superados los riesgos. El contexto internacional sigue siendo incierto y el sector exterior actúa como recordatorio de una dependencia estructural. El crecimiento de 2025 es una buena noticia, pero también una invitación a no caer en la complacencia y a reforzar las bases de un avance más equilibrado y sostenible. @mundiario



