Las empresas europeas enfrentan un doble reto: crecimiento moderado y presión inflacionaria
El sector privado de la eurozona se mantuvo en febrero en una trayectoria de crecimiento moderado, según el informe preliminar del Índice PMI Compuesto, publicado por S&P Global y el Hamburg Commercial Bank (HCOB). El indicador se situó en 50,2 puntos, apenas por encima del umbral que marca la expansión económica, lo que refleja una mejora marginal en comparación con enero.
El sector servicios, que había mostrado una tendencia positiva en los últimos meses, moderó su ritmo de crecimiento. Aunque avanzó por tercer mes consecutivo, su índice descendió a 50,7 puntos, lo que representa una desaceleración en comparación con el mes anterior. La manufactura, por su parte, continuó en declive, aunque experimentó una leve mejora intermensual, pasando de 46,6 a 47,3 puntos.
Uno de los factores que ha marcado este resultado es el repunte en la inflación de los costes de los insumos, que alcanzó su nivel más alto en casi dos años. Este incremento fue especialmente notable en el sector servicios, aunque la manufactura también reportó un alza en los precios de los insumos por segundo mes consecutivo. El aumento en los precios cobrados, que se aceleró en febrero, alcanzó su punto más alto en diez meses, con las tarifas de los servicios registrando un crecimiento sólido, en contraste con los precios de la industria, que apenas aumentaron.
Este panorama se produce a solo dos semanas de la próxima reunión del Banco Central Europeo (BCE), que se enfrenta a la compleja decisión de cómo abordar esta inflación creciente en un entorno de crecimiento débil. Cyrus De la Rubia, economista jefe del HCOB, señala que la incertidumbre política, especialmente en Francia, podría influir en las decisiones del BCE. “Las expectativas de una situación política más estable en Alemania son mayores que en Francia, lo que podría tener un impacto en la confianza empresarial en la región”, comentó.
El ritmo de descenso se moderó
Además de la inflación, la debilidad de la demanda es otra preocupación clave para la eurozona. Los nuevos pedidos cayeron por noveno mes consecutivo, aunque el ritmo de descenso se moderó. La demanda externa también mostró signos de desaceleración, aunque la caída fue menos pronunciada que en meses anteriores. En respuesta a esta disminución en la demanda, muchas empresas optaron por reducir sus actividades de compra y ajustaron sus inventarios.
La situación política juega un papel crucial en este contexto económico. Si bien Alemania experimentó un crecimiento sólido en su actividad empresarial, el panorama en Francia es más incierto. La posible convocatoria de elecciones anticipadas y la inestabilidad política podrían agravar las dificultades económicas en la zona euro.
En conjunto, los datos de febrero no sugieren una recuperación inminente para la eurozona, y aunque algunos analistas esperan un impulso tras las elecciones en Alemania, las tensiones políticas en Francia y la presión de la inflación podrían contrarrestar cualquier mejora económica en el corto plazo. @mundiario



