Empleo público estancado: por qué las ofertas no se traducen en más trabajadores
El empleo público en España experimentó en 2024 un incremento moderado de 37.300 nuevos asalariados, un aumento del 1% que se sitúa muy por debajo de las expectativas generadas por las históricas ofertas de empleo público de los últimos años. Este ritmo de crecimiento es el más bajo en los últimos ocho años, y refleja una desaceleración en la expansión de las Administraciones y empresas públicas, que han experimentado una ralentización en la creación de puestos de trabajo.
Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) revelan que en la actualidad existen 3,56 millones de empleados públicos en España, lo que supone un 10,5% más que antes de la pandemia. Aunque el número de asalariados del sector privado ha crecido en la misma proporción, la Administración sigue siendo un motor clave del empleo en el país. En los últimos 20 años, el empleo público ha crecido un 21,5%, el doble que el sector privado.
Sin embargo, este panorama no es suficiente para cumplir con las grandes expectativas generadas por las dos mayores ofertas de empleo público de la historia. En 2023 se convocaron 39.574 plazas, y en 2024 la cifra aumentó a 40.146. A pesar de este volumen, los efectos sobre las plantillas aún no son tangibles. Fuentes del sindicato Cesif apuntan que el proceso de selección y la incorporación de nuevos funcionarios pueden demorar hasta dos años, debido a la lentitud administrativa.
Esta dilación es especialmente notable en la Administración Central, que, a diferencia de las autonómicas, vio una ligera disminución de 3.300 empleados en 2024, a pesar de las plazas ofertadas. Por otro lado, las Administraciones autonómicas, que gestionan servicios clave como la sanidad y la educación, fueron las que más contribuyeron al crecimiento del empleo público, con un incremento del 1,3%. Entre ellas, la Seguridad Social destacó como la entidad con mayor aumento, con un 7% más de efectivos.
Diferencias en los métodos de conteo
Ahora bien, el sector público también enfrenta un serio problema de temporalidad. La EPA de 2024 revela que un 28% de los empleados públicos siguen siendo temporales, lo que está muy por encima del compromiso del Gobierno de reducir esta cifra al 8% para este año. Aunque los procesos de estabilización se han intensificado, con 332.000 plazas estabilizadas en 2024, aún queda mucho por hacer para garantizar la estabilidad laboral de los trabajadores públicos.
El Ministerio de Función Pública ha informado de que, a mediados de 2024, el número total de empleados públicos alcanzaba los 3.043.024, lo que representa un aumento del 1,3% en comparación con el año anterior. No obstante, las discrepancias entre las estadísticas oficiales de la EPA y el Registro de Personal del Ministerio reflejan diferencias en los métodos de conteo, lo que complica obtener una imagen clara del estado del empleo público.
En este contexto, el sindicato CSIF ha expresado su preocupación por la falta de información centralizada sobre los procesos de estabilización. Según el sindicato, los datos disponibles sobre el número exacto de plazas estabilizadas son insuficientes, lo que genera incertidumbre tanto entre los empleados públicos como entre los ciudadanos.
La paradoja es clara: aunque las Administraciones públicas han incrementado sus ofertas de empleo de manera histórica, la creación de empleo real se ve frenada por una serie de obstáculos burocráticos y estructurales. Si no se agilizan los procesos y se resuelven los problemas de temporalidad, el sector público podría enfrentar una situación de estancamiento que afectaría tanto a la calidad de los servicios públicos como a la estabilidad laboral de los trabajadores. @mundiario



