EE UU impulsa una coalición naval para proteger el tráfico petrolero en el estrecho de Ormuz

La creciente tensión en torno al estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más estratégicas del planeta, ha llevado a Washington a proponer la creación de una coalición naval internacional que garantice el tránsito seguro de los petroleros.
Scott Bessent, secretario del Tesoro de los Estados Unidos. / RR SS.
Scott Bessent, secretario del Tesoro de los Estados Unidos. / RR SS.

La crisis en el Golfo Pérsico continúa escalando y amenaza con sacudir el equilibrio del mercado energético global. En este contexto, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha planteado la posibilidad de organizar una coalición internacional que, bajo liderazgo estadounidense, escolte a los petroleros que atraviesan el estratégico estrecho de Ormuz. El objetivo sería restablecer la normalidad en el tránsito marítimo y evitar que las tensiones militares terminen por paralizar una vía por la que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo.

La propuesta llega en un momento de elevada incertidumbre. En los últimos días se han registrado ataques contra varios buques mercantes en el Golfo Pérsico, lo que ha disparado las alarmas entre los operadores energéticos y ha generado fuertes movimientos en los precios del crudo. Solo en las últimas jornadas, al menos cinco embarcaciones han sido alcanzadas por ataques atribuidos a fuerzas vinculadas a Irán, lo que ha puesto en duda la seguridad de la navegación en el corredor marítimo.

Ante esta situación, Washington considera imprescindible garantizar el flujo comercial mediante un despliegue naval coordinado con aliados. Según explicó Bessent, la idea sería que la United States Navy, posiblemente acompañada por otras marinas aliadas, escolte a los petroleros que atraviesen la zona hasta que la situación militar permita recuperar plenamente la seguridad. La iniciativa busca evitar que el bloqueo de facto del estrecho provoque una crisis energética global.

Mientras tanto, Irán ha intentado matizar sus advertencias iniciales. El embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, aseguró que su país no tiene intención de cerrar completamente el paso marítimo, aunque subrayó que Teherán mantiene el derecho a actuar para “preservar la paz y la seguridad” en esa ruta estratégica. Sus declaraciones introducen un matiz respecto a las palabras pronunciadas horas antes por el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, quien había defendido la utilidad del estrecho como instrumento de presión frente a los adversarios de la República Islámica.

La incertidumbre se ve agravada por el impacto que estos episodios ya están teniendo en el comercio internacional. Las navieras y compañías energéticas observan con preocupación la evolución de los acontecimientos, conscientes de que cualquier interrupción prolongada en el tránsito por Ormuz tendría consecuencias inmediatas en los mercados. El simple riesgo de bloqueo ha bastado para generar nerviosismo en las bolsas y elevar el precio del petróleo.

En paralelo, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha introducido un elemento político adicional al afirmar en una entrevista que no aspira a obtener el Premio Nobel de la Paz por su gestión de la crisis. Sus palabras llegan en un momento en el que Washington intensifica la presión sobre Teherán tras el lanzamiento de la operación militar denominada Operación Furia Épica, que ha elevado aún más la tensión en la región.

Con el conflicto todavía abierto y los ataques contra buques multiplicándose, el estrecho de Ormuz vuelve a situarse en el centro de la geopolítica mundial. La propuesta estadounidense de escoltar petroleros refleja hasta qué punto la seguridad de esta estrecha franja marítima se ha convertido en una cuestión clave no solo para Oriente Medio, sino para la estabilidad energética de todo el planeta.  @mundiario

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