Decálogo dramático de la deuda pública en España: a quiénes beneficia

Sede del Banco de España. / ieb.es
Sede del Banco de España. / ieb.es

Al analizar el presupuesto de la Administración General del Estado para este ejercicio (2015), el autor considera de interés subrayar una serie de aspectos que resume este artículo.  

Decálogo dramático de la deuda pública en España: a quiénes beneficia

Los ingresos que nutren un presupuesto público se clasifican en categorías diversas: a) ingresos por tributos propios, que aportan los ciudadanos residentes en la jurisdicción o país; b) ingresos por transferencias y subvenciones que soportan e ingresan ciudadanos con residencia exterior a la jurisdicción o país; c) ingresos por deuda, que pagarán las generaciones futuras y, d) ingresos por venta o rendimientos de origen patrimonial. Pues bien, al analizar el presupuesto de la Administración General del Estado para este ejercicio (2015), consideramos de interés subrayar los siguientes aspectos:  

1. Los ingresos por deuda pública incluidos en los Presupuestos Generales de Estado en el presente ejercicio (141.502 millones), equivalen al 50% de los ingresos totales y aumentan los impuestos que soportarán las generaciones futuras.

2. La carga financiera de la deuda acumulada (intereses más amortizaciones) alcanza ya la cifra de 127.517 millones de euros, cifra que equivale al 90% de los ingresos por deuda registrados en este ejercicio (141.502 millones). 

3. Financiar las amortizaciones de la deuda acumulada (91.998 millones) con más deuda, es entrar en un círculo diabólico. Porque la deuda total no disminuye, pero si puede aumentar cuando existan otros saldos negativos en el presupuesto.

4. El coste de la deuda acumulada (intereses; 35.519 millones), que engorda el beneficio de los prestamistas, es ya el concepto más relevante del gasto, duplicando a las retribuciones que recibe el personal de la Administración General del Estado (16.046 millones).

5. Para financiar esos costes crecientes y estabilizar el déficit público, los gobiernos reducen el gasto social (en sanidad, educación y dependencia), aumentan los impuestos sobre la renta y consumo, que dañan más a los trabajadores asalariados, o hacen ambas cosas a la vez. Los impuestos que gravan los beneficios de las empresas societarias, las plusvalías y las grandes fortunas (Sicav), apenas se tocan.

6. Pero si el excedente empresarial se canaliza hacia la especulación financiera en vez de generar inversión y actividad productiva, las consecuencias económicas y sociales del proceso pueden resultar impredecibles.

7. Y si mediante auditoría se demostrase que los ingresos procedentes de los mercados financieros son recursos que no tributaron a la hacienda pública, por fraude u otras razones, esa deuda debe considerarse ilegítima hasta revertir la situación.

8. Obligar a que la deuda del sector público se canalice a través de la banca privada, encareciendo así el proceso y minorando las competencias del Banco Central Europeo, tiene consecuencias y daños económicos relevantes para  los países afectados. 

9. Distribuir el excedente a través de los mercados financieros y de la flexibilidad laboral, explica en gran medida la dimensión de la pobreza y desigualdad social que padecemos en la actualidad, sin conocer todavía donde están sus límites,     

10. Cuando un país es golpeado y sufre, está obligado a conocer las razones correctas del proceso y quién se beneficia del mismo. Estar en crisis y ser un zombi es una tragedia personal que algunos aplauden, pero que los demás no deberíamos consentir nunca. 

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