Cuba debe más de 300 millones de euros a las empresas españolas

Las firmas más perjudicadas son las medianas, con un importe medio de deuda de dos millones de euros, mientras que el volumen más bajo corresponde a las microempresas, con un montante medio de 850.000 euros.
Cuba. / Freepik.
Cuba. / Freepik.

El colapso de la economía cubana ya no es una abstracción macroeconómica ni una estadística lejana. Es una factura concreta, con cifras y nombres propios, que golpea directamente al tejido empresarial español. La deuda del Gobierno cubano con empresas españolas ronda, como mínimo, los 300 millones de euros, una cifra que en realidad podría ser bastante superior. El dato no solo refleja impagos acumulados; es el síntoma de una relación comercial que atraviesa su momento más delicado en décadas.

El endurecimiento del embargo estadounidense, que ha limitado el suministro de crudo procedente de Venezuela o México, ha desencadenado una crisis energética sin precedentes en la isla. Sin combustible, la actividad productiva se resiente; sin turistas, el ingreso de divisas se desploma. El impacto, como una onda expansiva, ha alcanzado a aerolíneas, cadenas hoteleras, exportadores de alimentos, farmacéuticas y a decenas de pymes españolas que llevaban años operando en el archipiélago caribeño.

El último informe de deuda privada elaborado por la Oficina Económica y Comercial de España en La Habana, y al que ha tenido acceso EL PAÍS, cifra en 255,9 millones de euros el volumen oficial de deuda acumulada por empresas españolas con intereses en Cuba. Sin embargo, el montante real asciende hasta al menos 330 millones si se suman dividendos retenidos, fondos bloqueados y cobros en cuentas específicas cuyos recursos no pueden transferirse fuera del país. Es dinero devengado, facturado y, en muchos casos, ya provisionado como incobrable.

Lo más inquietante no es solo la cifra, sino el contexto. De las 930 compañías españolas consultadas, apenas 182 respondieron a la encuesta. Las fuentes empresariales lo explican con crudeza: cerca de 180 empresas estarían ya en concurso de acreedores como consecuencia directa de los impagos. Es decir, casi tantas empresas han quebrado como las que han aportado datos al informe.

Un mapa de la deuda: Cataluña, Madrid y País Vasco en primera línea

Dos tercios de las empresas afectadas están radicadas en Cataluña, Madrid y el País Vasco. No se trata de grandes multinacionales ajenas al riesgo, sino en muchos casos de medianas empresas con una exposición significativa. Las compañías de tamaño medio concentran un importe medio de deuda cercano a los dos millones de euros. En el caso de las microempresas, la cifra ronda los 850.000 euros, cantidades que, en términos relativos, pueden comprometer su supervivencia.

El 19% de las empresas participantes reconoce que lo que les adeuda el Ejecutivo cubano supera su facturación anual. No es una tensión de tesorería puntual; es una amenaza estructural. La deuda no es solo un número en el balance: es empleo en riesgo, inversión paralizada y planes de expansión congelados.

Hoteles vacíos y vuelos al límite: el turismo también paga la factura

El sector turístico simboliza como pocos la fragilidad del momento. Las cadenas españolas con mayor presencia en la isla, como Meliá e Iberostar, gestionan decenas de establecimientos en Cuba y han tenido que cerrar hoteles para redistribuir clientes ante la caída de ocupación.

La salida precipitada de turistas canadienses —tradicionalmente el principal mercado emisor— tras la cancelación de operaciones de Air Canada ha agravado el desplome. Sin combustible suficiente en la isla, incluso las aerolíneas españolas han tenido que adaptar su operativa. Iberia, Air Europa y W2Fly han reorganizado rutas y realizado escalas técnicas en Santo Domingo para garantizar el repostaje antes de cruzar el Atlántico.

La imagen es elocuente: vuelos que necesitan combustible fuera del país para poder despegar de regreso a Europa. Una metáfora involuntaria de una economía que no logra sostener su propio sistema productivo.

Conversión de deuda: ¿tabla de salvación o parche diplomático?

Ante este escenario, algunas voces empresariales plantean una solución pragmática: recurrir a los programas de conversión de deuda del Estado español. El último acuerdo, firmado en Sevilla el pasado julio, preveía movilizar hasta 375 millones de euros en proyectos vinculados a energía, agua o seguridad alimentaria.

La propuesta de los afectados es clara: destinar esos fondos a compensar a las empresas acreedoras, muchas de las cuales suministran alimentos, medicamentos y vacunas a una población de más de diez millones de personas. En otras palabras, transformar deuda impagada en inversión productiva que alivie tanto a las compañías españolas como a la economía cubana. @mundiario

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