La crítica situación del Banco Popular inquieta al sector

Sobre la mesa de Emilio Saracho está la venta de activos y/o la búsqueda de socios de referencia. ¿Tal vez mejor una fusión o, mejor dicho, una absorción?

Emilio Saracho.
Emilio Saracho.

El Banco Popular, que absorbió al Banco Pastor, está obligado a un ajuste de sus cuentas anuales de al menos 600 millones de euros tras sucesivas ampliaciones de capital: nada menos que 5.400 millones desde 2012.

Es el legado de su ex presidente, Ángel Ron, que acabó con la grandeza que tuvo este banco en los años noventa, cuando era conocido por su rentabilidad. En parte, también es la herencia de su compañero de viaje José María Arias, ex presidente del Banco Pastor, una entidad venida a menos que durante mucho tiempo –la época de Pedro Barrié de la Maza– fue más grande que el Banco Santander, ahora el primer banco de España en el mundo. Las vueltas que da la vida, también en la banca.

Al frente del Banco Popular está ahora un hombre de las finanzas, Emilio Saracho, que habla claro. Ya dijo que era necesaria una nueva ampliación de capital –una más– y no negó la posibilidad de una fusión para hacer frente a los problemas actuales. La crítica situación del Banco Popular inquieta, en buena lógica, a sus clientes y accionistas, pero también empieza a inquietar al sector y a sus altavoces mediáticos. Lógico.

Sobre la mesa de Saracho está la venta de activos y/o la búsqueda de socios de referencia. ¿Tal vez mejor una fusión o, mejor dicho, una absorción? En cualquiera de esos cometidos le ayudará su flamante consejero delegado, Ignacio Sánchez Asiaín, un apellido respetado en la banca española. Ni uno ni otro hablan de pedir responsabilidades. ¿Tampoco el Banco de España?

Comentarios