La compraventa de viviendas sufre su primera caída significativa de 2026
El 2026 ha empezado con un mensaje claro para compradores, vendedores y analistas: la euforia que marcó el año pasado ha dado paso a un arranque más moderado. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en enero se vendieron 57.489 viviendas, un 5% menos que en el mismo mes de 2025, aunque esta cifra sigue siendo la segunda más elevada desde 2008. Una señal de que, pese al enfriamiento, el mercado mantiene músculo y resistencia.
Los expertos interpretan este freno como un ajuste natural tras el boom del año anterior, cuando se cerraron 752.098 operaciones, el nivel más alto desde 2007. Sin embargo, detrás de estos números hay factores que podrían marcar la pauta de los próximos meses: la guerra en Irán amenaza con encarecer los materiales de construcción y elevar el euríbor, afectando especialmente a quienes optan por hipotecas a tipo variable. Por ahora, enero se encuentra fuera de esta influencia, pero la sombra del conflicto ya despierta inquietud en el sector.
Hipotecas al alza, pero con cautela
Mientras que las compraventas muestran una leve caída, el número de hipotecas se mantiene en cifras históricas: 40.273 préstamos firmados en enero, un 6,3% más que en 2025. Este volumen es el más alto desde 2011 y refleja que, pese a la desaceleración, los compradores siguen activos, aunque con decisiones más calculadas. El valor medio de las hipotecas también subió un 8,6%, alcanzando los 165.677 euros, lo que confirma la tendencia de precios al alza en la vivienda.
Curiosamente, según señala El País, los compradores parecen priorizar la seguridad frente al riesgo: el 66,7% de las hipotecas se contrataron a tipo fijo, frente al 33,3% a tipo variable. La preferencia por la estabilidad se intensifica respecto a enero de 2025, cuando los porcentajes eran del 64,4% y 35,6%, respectivamente. El euríbor, que se situó el 10 de marzo en el 2,552%, evidencia que cualquier tensión geopolítica puede disparar las hipotecas variables, y los consumidores parecen conscientes de ello.
Diferencias regionales: la tensión marca la pauta
El enfriamiento no es homogéneo. Canarias lidera el retroceso con un 21% menos de ventas, seguida de Madrid (-19,65%) y Asturias (-14,72%). Incluso Castilla-La Mancha registra un descenso del 12,63%. La percepción del mercado varía según la presión inmobiliaria local: donde los precios ya eran elevados, las transacciones se ajustan más rápido, mostrando que el sector responde con sensibilidad a la oferta, la demanda y la inflación regional.
La segunda mano mantiene el pulso
Analizando el tipo de vivienda vendida, las cifras revelan que la demanda por pisos de segunda mano sigue predominando: 43.916 operaciones frente a 13.573 de obra nueva. Además, 53.364 viviendas fueron libres y 4.125 protegidas, lo que refleja la constante búsqueda de opciones más asequibles en un contexto de precios crecientes. Este fenómeno apunta a un mercado maduro donde los compradores no se dejan llevar únicamente por la novedad, sino por la oportunidad real de inversión y seguridad.
La caída del 5% en las ventas de enero no debe interpretarse como alarma, sino como un termómetro de ajuste tras años de crecimiento sostenido. La fortaleza de las hipotecas, la preferencia por tipos fijos y la capacidad de resistencia en las transacciones sugieren que el sector encara 2026 con resiliencia. Los próximos meses, sin embargo, dependerán de factores externos: la evolución del euríbor, los precios de los materiales y, sobre todo, la incertidumbre geopolítica. @mundiario



