China responde con medidas contundentes a los nuevos aranceles de Trump

Pekín impone tarifas a productos estadounidenses, investiga a Google y limita la exportación de recursos clave en respuesta a las sanciones comerciales de Washington.

Un carguero. / IA.
Un carguero. / IA.

El Gobierno chino ha reaccionado con rapidez a la imposición de nuevos aranceles por parte de la Administración Trump, lanzando una serie de contramedidas que afectan a sectores estratégicos. A partir del 10 de febrero, Pekín aplicará tarifas adicionales del 15% a las importaciones de carbón y gas natural licuado procedentes de Estados Unidos, y del 10 % a productos como el petróleo, la maquinaria agrícola y los automóviles de gran cilindrada. Además, ha iniciado una investigación antimonopolio contra Google y ha restringido la exportación de recursos críticos esenciales para la industria tecnológica.

La respuesta de China llega tras la decisión del presidente estadounidense de imponer un arancel del 10 % a los productos chinos, medida que ha sido calificada por Pekín como un acto de proteccionismo y unilateralismo comercial. En un comunicado, el Ministerio de Comercio chino ha anunciado que llevará el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), argumentando que las acciones de Washington amenazan la estabilidad de las cadenas de suministro globales y deterioran la cooperación económica entre ambas potencias.

Medidas contra las empresas y los recursos estratégicos

Entre las represalias chinas destaca la inclusión de dos compañías estadounidenses en su lista de entidades no fiables. Se trata de PVH Corp., dueña de marcas como Tommy Hilfiger y Calvin Klein, y de Illumina Inc., especializada en biotecnología. Esta clasificación permite a Pekín imponer restricciones comerciales y normativas adicionales a estas firmas.

Asimismo, China ha endurecido el control sobre la exportación de minerales esenciales como el wolframio, el telurio, el bismuto y el molibdeno, recursos fundamentales para la fabricación de chips, baterías y tecnologías renovables. Las empresas que deseen comerciar con estos materiales deberán obtener una licencia específica, siguiendo la estrategia de restricciones iniciada en 2023, cuando Pekín limitó las ventas de germanio, galio y grafito en respuesta a las sanciones tecnológicas de la Administración Biden.

Investigación a Google: un golpe a la industria tecnológica

Otro frente abierto en esta disputa es la investigación antimonopolio contra Google, anunciada por la Administración Estatal de Regulación de Mercados de China. Aunque la compañía tiene una presencia limitada en el país debido a las restricciones impuestas por el Gobierno chino, su sistema operativo Android sigue siendo ampliamente utilizado por fabricantes de dispositivos móviles chinos. La investigación podría suponer un nuevo obstáculo para las empresas tecnológicas estadounidenses que operan en mercados internacionales.

El conflicto arancelario entre Estados Unidos y China no es nuevo. Durante el primer mandato de Donald Trump, ambas economías protagonizaron una guerra comercial que afectó a múltiples sectores. Ahora, con el republicano nuevamente en la Casa Blanca, el choque se reaviva con una estrategia más agresiva por ambas partes.

Los aranceles impuestos por Pekín afectan a importaciones estadounidenses valoradas en unos 20.000 millones de dólares, una cifra significativamente inferior a los 450.000 millones de bienes chinos sujetos a las tarifas de Washington. No obstante, la selección de sectores clave en la respuesta china sugiere una estrategia calculada para presionar a la Administración Trump sin cerrar del todo la puerta a una posible negociación.

El presidente estadounidense ha declarado su intención de mantener conversaciones con su homólogo chino, Xi Jinping, en un intento de evitar una escalada mayor. Sin embargo, la rápida reacción de Pekín indica que China no está dispuesta a aceptar nuevas medidas comerciales sin tomar represalias.

En este contexto de tensiones crecientes, la guerra comercial entre ambas potencias entra en una nueva fase, con efectos que podrían extenderse a la economía global y a las relaciones comerciales internacionales en los próximos meses. @mundiario

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