Bruselas estudia topes al gas para abaratar la electricidad y proteger a los consumidores

Europa estudia poner topes temporales al precio del gas para abaratar la electricidad, una medida que podría proteger a consumidores y empresas ante la volatilidad causada por la guerra en Oriente Próximo y la crisis energética derivada del conflicto en Ucrania.
Electricidad. / Darius Krause en Pexels
Electricidad. / Darius Krause en Pexels

La guerra en Oriente Próximo y las tensiones energéticas derivadas del conflicto en Ucrania han vuelto a poner sobre la mesa un debate que parecía resuelto: cómo equilibrar los precios de la electricidad sin romper el mercado. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha señalado recientemente que limitar el precio del gas podría ser una herramienta a considerar, retomando la senda que España y Portugal abrieron con la llamada excepción ibérica en 2022.

La clave del problema radica en el diseño del mercado eléctrico europeo. Actualmente, la electricidad se paga según el coste del combustible más caro en cada momento, y este suele ser el gas. Aunque este sistema ha funcionado en términos generales y ha promovido la inversión en renovables, también ha encarecido la factura eléctrica, especialmente en momentos de crisis geopolítica o escasez de suministro. Von der Leyen propone ajustes que mitiguen este efecto, sin desmontar el sistema, incluyendo el uso de contratos por diferencia, ayudas públicas y la posibilidad de poner un límite temporal al precio del gas.

La reforma del mercado y la experiencia de la excepción ibérica

En 2023, la UE introdujo una reforma del mercado eléctrico que incluía mecanismos de intervención, aunque muy restrictivos. Según el eurodiputado Nicolás González Casares, algunos de estos ajustes podrían haberse previsto para evitar el pico actual de precios, pero fueron rechazados por parte de los grupos más conservadores y liberales del Parlamento Europeo. La excepción ibérica, que permitió a España y Portugal capar el precio del gas para abaratar la electricidad, demostró que estas intervenciones pueden ser efectivas si se diseñan de manera estratégica.

El objetivo no es romper la competencia ni distorsionar el mercado, sino garantizar que la transición energética y la electrificación de la economía no se vean amenazadas por la volatilidad de los precios. Con la presión añadida de la guerra en Oriente Próximo, la competitividad industrial europea y la creciente demanda eléctrica para avanzar hacia la descarbonización, la urgencia de soluciones concretas se vuelve evidente.

Redes, impuestos y transición energética

Más allá del gas, Von der Leyen también ha apuntado a la necesidad de invertir en redes para que la energía renovable no se desperdicie y a revisar los impuestos sobre emisiones de carbono. Suspender el sistema de derechos de emisión podría abaratar la energía a corto plazo, pero la presidenta advierte que aumentaría la dependencia del gas y retrasaría la transición hacia renovables. La metáfora es clara: no basta con tapar las fugas de la nave, también hay que reforzar el casco y asegurar que la energía verde llegue a donde hace falta.

En última instancia, limitar temporalmente el precio del gas puede ser una medida eficaz para proteger a consumidores y empresas sin comprometer los objetivos de sostenibilidad. Sin embargo, solo tendrá éxito si va acompañada de inversiones estratégicas en infraestructuras y de un marco regulatorio que incentive la electrificación y el desarrollo de energías limpias. Europa se encuentra en un momento decisivo: la política energética debe combinar pragmatismo con visión de futuro, asegurando que los hogares no paguen la factura de las crisis geopolíticas y que la transición ecológica no quede en un deseo lejano. @mundiario

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