La banca refuerza su ofensiva política contra el impuesto al sector
La banca española mantiene su pulso contra el impuesto que el Gobierno decidió extender sobre el sector financiero. Esta semana, las principales entidades han reforzado sus contactos con grupos parlamentarios clave, como Junts y el PNV, en un intento de modificar o incluso frenar la prórroga del gravamen introducido en 2022. Las patronales del sector, AEB y CECA, consideran que el apoyo de estos 12 diputados será crucial para suavizar los términos de la normativa. Sin embargo, fuentes del PNV han asegurado que mantienen su pacto con el PSOE, aunque estarán dispuestos a estudiar nuevas propuestas de enmienda.
El gravamen, que se aplicará a los ingresos brutos y no al beneficio, introduce un sistema progresivo que incrementa la tasa a medida que se eleva la base liquidable de los bancos, hasta alcanzar un 6% en el caso de ingresos superiores a los 3.000 millones de euros. Esta medida ha sido especialmente criticada por Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, quien la ha calificado como “tasa CaixaBank”, debido al impacto desproporcionado que tendría sobre la mayor entidad del mercado español.
Desde el sector bancario se señala que este tipo de gravamen distorsiona la competencia y reduce su capacidad para conceder crédito a la economía, afectando sobre todo a las pequeñas empresas. La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) se ha unido a las críticas, considerando que el impuesto representa una “multa ideológica” que perjudicará la competitividad del sector y la obra social de las antiguas cajas de ahorro.
Mitigar el impacto del impuesto
A pesar de los esfuerzos de la banca, su capacidad para detener por completo la prórroga del impuesto se ve limitada, especialmente frente a la postura firme de los aliados de izquierda del Gobierno, como Sumar, Podemos y ERC, quienes abogan por mantener y endurecer la contribución extraordinaria de las grandes empresas del sector financiero y energético. Estos gravámenes fueron diseñados en 2022 para capturar parte de los beneficios extraordinarios obtenidos debido a la crisis inflacionista y la subida de tipos de interés, recaudando más de 2.800 millones de euros por ejercicio.
Con el inicio del debate en la Comisión de Hacienda, los bancos buscarán aprovechar cualquier oportunidad para negociar y mitigar el impacto del impuesto. A pesar de dos pequeñas victorias logradas hasta el momento, como la deducción en el impuesto de sociedades y la reducción del gravamen en momentos de crisis financiera, el camino para la modificación definitiva de la normativa se presenta empinado y cargado de tensiones. @mundiario



