Yeremay es genial, pero puede irse y Soriano mantiene al Deportivo sin recambios: 1-1 en Málaga

El director deportivo sigue sin cerrar fichajes, sin que en el club nadie reaccione ante su insoportable parsimonia. Davo no aporta nada, pero Gilsanz se olvida de Kevin. Por si faltaba algo, Yeremay puede irse.
Una jugada del Málaga - Deportivo. / RCD
Una jugada del Málaga - Deportivo. / RCD
El Deportivo de La Coruña no está lejos de tener un once titular digno, pero ahí se acaba todo. Es evidente que le hace falta un delantero centro goleador, del mismo modo que lo es el fracaso del director deportivo en materia de fichajes y renovaciones. No hay banquillo. En estas condiciones, el Dépor inició el año con un empate agridulce en La Rosaleda, tras un frenético 1-1 frente al Málaga. En este partido, Yeremay, el canario deslumbrante, fue la luz que guió al equipo gallego, pero la realidad que rodea al club es más sombría y apunta directamente hacia su dirección deportiva. Fernando Soriano, el director deportivo, sigue sin reaccionar ante las evidentes necesidades de una plantilla que se tambalea por falta de recambios y soluciones. Y por si faltaba algo, Yeremay puede irse. Clubes como el Chelsea estarían dispuestos a pagar la cláusula de Yeremay, de 20 millones de euros,

El partido de La Rosaleda dejó sensaciones mixtas. Por un lado, Yeremay firmó una actuación espectacular, abriendo el marcador y liderando los contragolpes del equipo. El canterano fue un soplo de aire fresco y, en muchos momentos, parecía ser el único capaz de marcar la diferencia. Sin embargo, con el relevo de Yeremay, el equipo perdió los papeles en un segundo tiempo donde el Málaga dominó los tempos del juego y, pese a no generar mucho peligro, logró el empate gracias a un gol de Chupete, quien debutaba en La Rosaleda. Una vez más, el Deportivo dejó escapar puntos vitales, revelando sus carencias en momentos decisivos.

La afición, que no deja de apoyar al equipo, se enfrenta a una frustrante paradoja: el Deportivo casi tiene un once titular digno, pero carece de profundidad en el banquillo. Es evidente que el equipo necesita urgentemente un delantero centro goleador y un mediocentro organizador, pero los despachos siguen paralizados. Fernando Soriano no ha cerrado fichajes en el mercado de invierno, y las consecuencias son evidentes en el terreno de juego. Mientras Yeremay brilla, jugadores como Davo no aportan nada, y el técnico Óscar Gilsanz parece olvidarse de alternativas como el canterano Kevin, que podrían ofrecer algo diferente.

Las críticas hacia Soriano son más que justificadas. Desde el inicio de la temporada, su gestión ha sido errática. De los nueve fichajes realizados en verano, solo Helton se ha consolidado como titular indiscutible. Otros, como Obrador y Escudero, han mostrado un rendimiento desigual, mientras que algunos nombres, como Patiño, parecen haber caído en el olvido del técnico. A esto se suma la incapacidad de la dirección deportiva para gestionar las salidas necesarias que liberen fichas y permitan la llegada de nuevos jugadores. Una plantilla de 25 jugadores, sin rotaciones efectivas, es insostenible para un equipo con las aspiraciones del Deportivo.

La lección del modesto Mirandés

La inactividad en el mercado no es solo una cuestión de limitaciones presupuestarias. Otros equipos con recursos similares han demostrado que, con planificación y determinación, es posible reforzarse de manera eficaz, incluso con cesiones, como hizo el modesto Mirandés. Pero en el caso de Fernando Soriano, parece haber una falta de claridad en la gestión deportiva. Los rumores sobre posibles incorporaciones, como el mediocampista del Villarreal, Ramón Terrats, no han pasado de eso: rumores. Mientras tanto, el tiempo sigue corriendo y las necesidades del equipo siguen sin cubrirse.

La parsimonia de Fernando Soriano –consentida por el director general, Massimo Benassi– contrasta con las urgencias del equipo que dirige Óscar Gilsanz. El empate en Málaga no solo expone las limitaciones técnicas y tácticas del Deportivo, sino también la incapacidad de su dirección deportiva para responder a las demandas de la temporada. Es evidente que el club necesita algo más que fichajes: demanda una visión estratégica que priorice las decisiones acertadas y oportunas. La afición, que se mantiene como uno de los mayores activos del club blanquiazul, no merece esta situación de incertidumbre.

El futuro del Deportivo está en juego, y el tiempo para reaccionar se agota. Fernando Soriano declaró en su momento que veía “una plantilla equilibrada y con suficientes recursos para afrontar cualquier partido”, pero los hechos lo contradicen. Las carencias en la plantilla son evidentes, y la falta de movimientos en el mercado solo refuerza la sensación de que la gestión deportiva no está a la altura de las circunstancias.

El empate frente al Málaga podría haberse convertido en una victoria si el equipo hubiera tenido mayor profundidad y recursos desde el banquillo, en vez de jugadores como Davo. Yeremay no puede ser el único rayo de esperanza en un equipo que aspira a volver a lo más alto. Si Fernando Soriano no logra revertir esta situación en las próximas semanas, será difícil justificar su continuidad al frente de la dirección técnica. El Deportivo no puede permitirse otro mercado fallido; la pelota está en el tejado de Fernando Soriano, pero el tiempo para marcar gol se agota. Mientras, Newcastle, City, Milan y Chelsea siguen de cerca a Yeremay. @mundiario

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