Un adiós esperado
Para muchos, y con argumentos de sobra, Rafael Nadal Parera es considerado el mejor deportista español de la historia de nuestro país. Con él hemos vivido oros olímpicos, más de una veintena de Grand Slams, Masters 1000 por doquier, remontadas imposibles y una gran cantidad ingente de alegrías para el deporte español. El tenista manacorí ha representado y sabido vender la marca España por todo el continente con elegancia, educación, principios y valores.
Todo esto parece que pronto lo empezaremos a echar de menos, por lo menos en la pista, por sus declaraciones dejando claro una más que probable retirada el año que viene. La última vez que vimos al mallorquín competir en campeonato oficial fue a mediados de enero en el Open de Australia, donde cayó 3-0 frente a McDonald en segunda ronda. La lesión que padecía, de grado 2 en el psoas ilíaco de su pierna izquierda, lo iba a mantener alejado de las pistas entre 6 y 8 semanas. Las molestias y problemas del tenista no mejoraban como se esperaba y su baja se convirtió en indefinida. Más de cuatro meses después y en rueda de prensa, el español ha dejado claro que no piensa poner fecha de regreso y que volverá cuando se sienta física y mentalmente preparado.
Parón obligado. Muchas veces hemos visto al tenista español competir con dolores y él mismo afirmar en rueda de prensa haber sufrido para acabar ciertos partidos en estos últimos años. Esta vez parece que no será así. A pesar de que el sufrimiento, en algunas ocasiones, ha valido la pena, el español ha llegado al punto de tomar la decisión de parar todo y ponerle freno a una situación que cada vez se hacía más complicada. Cuando existen este tipo de problemáticas que se repercuten en el tiempo, a veces, el problema no sólo radica en la salud física, sino en la mental.
Ausencia en Roland Garros. Este año el Rafa jugador no se encontrará con su estatua en Roland Garros. La tierra parisina en la que debutó en 2005 y de la cual ostenta 14 títulos allí, no verá este año a su máximo representante. Será la primera vez en 18 años que no estaremos disfrutando de Rafa en la arena francesa.
Tanto el mismo Rafael Nadal como el planeta tenis tienen el pensamiento de que una de las carreras más meteóricas que ha habido en el deporte de raqueta no puede acabar así. El deseo del manacorí es intentar recuperarse lo mejor posible para poder volver a competir al máximo nivel, aunque el propio Rafa ha afirmado que es consciente de que es muy complicado competir otra vez por las cotas a las que estaba acostumbrado antes. El problema radica en que el resto no somos conscientes de que a partir de ahora podemos empezar a estar ante los últimos momentos de Don Rafael Nadal Parera en una pista de tenis. @mundiario