Sloukas desbarató el sueño del Madrid de mantener su reinado en la Euroliga

Kostas Sloukas, capitán del Panathinaikos. / @kos_slou
Kostas Sloukas, capitán del Panathinaikos. / @kos_slou
El capitán del Panathinaikos lideró el ataque de su equipo con 24 puntos. Los blancos nunca pudieron levantar cabeza contra el empuje de su rival.
Sloukas desbarató el sueño del Madrid de mantener su reinado en la Euroliga
En una final que prometía ser histórica, el Real Madrid se topó con un Panathinaikos imbatible, sumiendo a su afición del conjunto español en la decepción. Las esperanzas de alcanzar una nueva era dorada en el baloncesto europeo, así como los planes de un retiro triunfal para Rudy Fernández y un ansiado doblete Euroliga-Champions, se esfumaron abruptamente en una segunda parte para el olvido.

El Uber Arena de Berlín, lleno con 17.000 espectadores, fue testigo de un comienzo arrollador del Real Madrid. Liderados por un inspiradísimo Ndiaye, los blancos realizaron una primera mitad casi perfecta. Con 36 puntos en el primer cuarto, el equipo de Chus Mateo parecía imparable.

Ndiaye, titular sorpresa y acierto seguro, anotó los ocho primeros puntos del Madrid, incluidos dos triples. Musa, con 10 puntos en el primer cuarto, también contribuyó significativamente, llevando a su equipo a una ventaja de 11 puntos (36-25).

No obstante, el Panathinaikos no se dejó intimidar. A pesar de encontrarse 14 puntos abajo (41-27), los verdes respondieron con una intensidad defensiva que asfixió al Madrid. Sloukas y Lessort lideraron la remontada, apoyados por Vildoza y Juancho Hernangómez. Un parcial de 5-18 dejó a los helenos a solo un punto (46-45). Sin embargo, el Madrid resistió la embestida con triples decisivos de Hezonja, Musa y Campazzo, y logró irse al descanso con una ventaja de cinco puntos (54-49).

Sloukas fue la pesadilla del equipo de Chus Mateo

El Panathinaikos, liderado por un impecable Sloukas, demostró un dominio absoluto del juego, manejando con maestría la presión y adaptándose con facilidad a las cambiantes condiciones del partido. Mientras tanto, el Real Madrid se vio desarmado ante la intensidad y el acierto de su rival, incapaz de encontrar respuestas efectivas a su juego. Los intentos del entrenador Mateo por cambiar la dinámica del encuentro, incluso con cambios tácticos como una defensa en zona, resultaron en vano ante la determinación del equipo griego.

Con menos de tres minutos para el final, el marcador mostraba una diferencia abrumadora de 76-86 a favor del Panathinaikos. La ausencia en la cancha de Campazzo, expulsado por acumulación de faltas, reflejaba la impotencia del Real Madrid ante la situación. La frustración de los madridistas alcanzó su punto más alto al ver cómo se esfumaba su sueño de conquistar la Duodécima Euroliga, mientras la afición del Panathinaikos celebraba con júbilo.

Sloukas se erigió como el jugador más valioso del partido, con una actuación impecable de 24 puntos sin fallo en tiros de campo, mostrando su habilidad para dominar una final de tal magnitud. Nunn y Lessort, con 21 y 17 puntos respectivamente, contribuyeron al éxito del equipo griego, superando incluso a las torres blancas del Real Madrid. Con esta victoria, el Panathinaikos regresaba triunfante al trono europeo después de 13 años.

Para el Real Madrid, el paso de la gloria a la tragedia fue vertiginoso en tan solo 30 minutos de juego. Deberán esperar otra oportunidad para añadir una nueva estrella a su palmarés, mientras que la Duodécima sigue siendo un sueño inalcanzable por el momento.@mundiario

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