Sinner pierde ante Alcaraz y el calor de Cincinnati

El número uno del mundo, sin fuerzas, abandona con un 5-0 en contra en apenas 20 minutos de partido.
Carlos Alcaraz, tenista español. /   @CincyTennis
Carlos Alcaraz, tenista español. / @CincyTennis

El Cincinnati Open prometía una nueva batalla épica entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, pero el guion se torció de manera abrupta. Apenas veinte minutos de partido bastaron para que el italiano, visiblemente mermado físicamente, decidiera abandonar cuando ya caía por 5-0 en el primer set. El público, expectante de un duelo histórico, quedó con la amarga sensación de haber asistido a una final que nunca existió.

Alcaraz, que siempre ha mostrado respeto por su rival y amigo, recogió el trofeo con palabras de empatía hacia Sinner. “No es la forma en la que quiero ganar”, afirmó el murciano, consciente de que su conquista llegó sin el desgaste que suele acompañar a estas grandes finales. Sin embargo, en el tenis las oportunidades se aprovechan, y el español sumó su título número 22, el octavo de Masters 1.000 y el sexto de una temporada deslumbrante.

Lo que para Sinner fue una noche de frustración, para Alcaraz significó un nuevo paso en su leyenda. El murciano no solo levantó el trofeo en Ohio, uniéndose a Carlos Moyá y Rafa Nadal como campeones españoles en Cincinnati, sino que también quedó a las puertas de recuperar el número uno del ranking mundial. Si logra imponerse en el US Open, nada impedirá que vuelva a la cima, independientemente del desempeño del italiano.

La final dejó un poso agridulce: el público quería un choque de titanes, pero se encontró con un desenlace anticipado. Aun así, Alcaraz sigue demostrando que es el jugador más dominante del circuito en 2025, con un balance demoledor de 39 victorias y solo dos derrotas desde abril. Su ritmo competitivo, su ambición y su capacidad para mantenerse fresco en los momentos decisivos lo hacen temible de cara a Nueva York.

El tenis tiene estas paradojas: la gloria de uno se levanta sobre la caída del otro. Sinner, agotado y sin respuestas, cedió terreno, mientras Alcaraz amplió su racha de 17 victorias consecutivas en Masters 1.000. Lo cierto es que el español no tiene la culpa de las circunstancias, pero sí el mérito de estar siempre preparado. Y en un deporte donde la historia no pregunta por el cómo, sino por el cuántos, el murciano sigue escribiendo páginas doradas a una edad en la que otros apenas comienzan. @mundiario

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