Seattle en venta tras la Super Bowl: herencia, presión y millones
Fue sellar el billete a la Super Bowl LX y encenderse una mecha incómoda en Seattle. Según Espn, los Seattle Seahawks entrarían en el mercado una vez pase la final ante los Patriots, una información desmentida en los tiempos, no en el fondo. Porque el debate no es si se venderán, sino cuándo. Resulta paradójico pensar en desprenderse de una franquicia modélica en resultados y estabilidad. Pero el fútbol americano, incluso en la élite, también obedece a testamentos y reglamentos.
El origen de todo está en la herencia de Paul Allen, fallecido en 2018. Los Seahawks y los Trail Blazers quedaron bajo un fideicomiso administrado por su hermana Jody Allen. La voluntad del fundador de Microsoft fue clara: vender ambas franquicias y destinar los beneficios a causas filantrópicas. Portland ya está en proceso; Seattle será el siguiente paso.
El portavoz familiar lo resumió con diplomacia: ahora toca pensar en ganar la Super Bowl y cerrar la operación NBA. Sin embargo, la realidad empuja por detrás. La NFL exige que el accionista mayoritario sea una persona física, no una entidad. Y el reloj corre, con posibles sanciones económicas si no se cumple el requisito.
No sería la primera vez que la liga mete mano en una venta. Ya ocurrió con Washington y con Carolina, operaciones forzadas que acabaron en cambios de propiedad millonarios. La NFL protege su estructura con celo, incluso a costa de incomodar a familias históricas. En ese contexto, Seattle no es una excepción, sino el siguiente capítulo.
Si el martillo acaba cayendo tras la Super Bowl, la cifra mareará. Las estimaciones hablan de entre siete y ocho mil millones de dólares, un récord absoluto para la liga. La ironía final es evidente: el éxito deportivo acelera una subasta histórica. En Seattle, la gloria y la venta avanzan hoy por la misma banda. @mundiario


