Rubiales y los altos cargos de la Federación podrían ser juzgados por el beso a Jenni Hermoso

El magistrado de la Audiencia Nacional, Francisco de Jorge, sugiere llevar a juicio al expresidente de la Federación Española de Fútbol por el beso no consentido a Jenni Hermoso tras la final del Mundial.
Luis Rubiales, expresidente de la Federación Española de Fútbol. / RR SS.
Luis Rubiales, expresidente de la Federación Española de Fútbol. / RR SS.

El juez de la Audiencia Nacional, Francisco de Jorge, ha decidido proponer un juicio por el presunto beso no consentido a Jenni Hermoso, futbolista de la selección española, tras la final del Mundial. Luis Rubiales, expresidente de la Federación Española de Fútbol, se enfrentaría a cargos relacionados con la acción descrita como "una iniciativa unilateral y sorpresiva". Además, el magistrado sugiere juzgar a otras personas involucradas, incluyendo al director deportivo Albert Luque, al exentrenador Jorge Vilda y al responsable de marketing Rubén Rivera, por presiones a la jugadora para cambiar su versión del incidente.

En su exposición de los hechos, el juez describe cómo Rubiales habría dado un beso no consentido a Jenni Hermoso, sosteniendo su cabeza con ambas manos. La jugadora, sorprendida y desconcertada, habría manifestado su malestar posteriormente, resistiéndose a cambiar su versión inicial del suceso. El magistrado destaca la presión ejercida en dos momentos: en el vuelo de regreso desde Sídney y durante un viaje a Ibiza premiado a las campeonas del mundo.

En el vuelo de regreso, el juez relata que Rubiales intentó persuadir a Hermoso para que hiciera una declaración pública afirmando que el beso había sido consentido. Ante la negativa de la jugadora, se habría recurrido a Jorge Vilda, quien presuntamente amenazó con consecuencias negativas para su carrera si no accedía a participar en un video con la versión deseada. El juez también menciona la presión ejercida en Ibiza, donde Rubén Rivera y Albert Luque habrían insistido reiteradamente para cambiar la versión de la futbolista.

La insistencia de Rivera y Luque incluyó la participación de una amiga de Jenni Hermoso, a quien se le habrían hecho persistentes requerimientos para convencer a la jugadora de hablar con Albert Luque. El magistrado concluye que estas presiones generaron "una situación de ansiedad y de intenso estrés" en la futbolista.

En cuanto a la naturaleza erótica del beso o el estado de euforia tras el triunfo deportivo, el juez sugiere que se evaluarán durante el juicio oral. También destaca que existen indicios suficientes de la comisión de los hechos y que podrían ser relevantes penalmente. La presión ejercida por Luque, Rivera y Vilda se considera una acción concertada que podría constituir una infracción penal conexa al delito principal atribuido a Rubiales. @mundiario

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