Un Barça incontestable pone a prueba la rebeldía del Real Madrid y el nuevo Atlético de Lookman
En el Camp Nou no se jugó un partido más: se confirmó una tendencia. El Barça de Flick ya no necesita monopolizar la pelota desde el minuto uno para imponerse, porque ha aprendido el arte más cruel del fútbol: resistir el primer golpe y devolverlo con un zarpazo que deja sin respuesta. El Mallorca lo comprobó en carne propia: empezó ordenado, con convicción y hasta con ocasiones, pero terminó desbordado por un líder que no perdona.
Arrasate planteó un plan reconocible, con defensa de cinco y velocidad al espacio. Durante 25 minutos funcionó, sobre todo por la fragilidad inicial de Koundé frente a Virgili. Muriqi rozó el gol y el Mallorca se permitió soñar. Pero el fútbol, cuando huele a grande, no espera: Lewandowski convirtió el primer descuido en ventaja y, desde ahí, el partido cambió de dueño. El Barça pasó de la duda al control, y el Mallorca de la ilusión a la resignación.
Tras el descanso, el asedio fue total. Leo Román sostuvo a los suyos con paradas de mérito, pero el desenlace parecía escrito. Lamine lo confirmó con un zurdazo de estrella y Bernal cerró el 3-0 con una acción personal. Flick incluso reservó a De Jong pensando en el Metropolitano, prueba de que este Barça está en ese punto en el que las ausencias no pesan: el equipo sigue ganando, sigue firme en casa y camina con paso de campeón.
La incógnita que queda en el aire es si alguien podrá frenar esta marcha. Porque si el Barça mantiene esta versión casi incontestable, la verdadera intriga de LaLiga no será tanto quién lidera, sino quién se atreve a desafiarlo.
El Real Madrid, capaz de lo peor y aún sin mostrar una versión total, y un Atlético remozado con la irrupción de Rodrigo Mendoza, Obed Vargas y, sobre todo, la electricidad de Ademola Lookman, aparecen como los únicos candidatos a rebelarse. La cuestión es si tendrán la fuerza —y la rebeldía— suficiente para impedir que el campeonato se convierta en un monólogo azulgrana.@mundiario