Ni el mejor Luis Enrique del PSG o del Barça podría arreglar al Deportivo de Soriano
Después de varios años en el desierto, el Deportivo volvió al fútbol profesional y el resultado ha sido un meritorio décimo quinto puesto en la clasificación general de LaLiga Hypermotion. Y es meritorio, considerando que la plantilla que se armó inicialmente para Imanol Idiakez en el verano pasado y los refuerzos de invierno para que Óscar Gilsanz rescatara al equipo fueron, cuanto menos, limitados. Decir que el entrenador gallego hizo magia no es exagerado.
La cantera y la mano de Gilsanz hicieron posible la permanencia, pero lo cierto es que el Deportivo nunca estuvo realmente cerca de aspirar al ascenso a Primera, la categoría que le corresponde por historia. Y es que, sencillamente, la plantilla diseñada por Fernando Soriano no estaba construida para ese objetivo.
Ahora bien, teniendo en cuenta la labor de Gilsanz, parece un sinsentido que no se le dé la oportunidad de continuar al frente del plantel la próxima temporada. Decisiones como estas son las que hacen pensar que este Dépor, con Soriano a la cabeza, ni siquiera el Luis Enrique que acaba de deslumbrar con el PSG en la Champions podría arreglarlo.
Se avecinan momentos críticos
El futuro del banquillo de Riazor será clave para conocer las intenciones de la propiedad del club, pero además queda claro que ha llegado el momento de que la afición asuma una dura realidad: el adiós de Yeremay Hernández.
La perla de la cantera tiene ofertas y con 22 años se puede dar por hecho que su destino está lejos de A Coruña. Seguramente, es algo que tienen asumido los más incondicionales a los colores deportivistas; sin embargo, lo que realmente asusta no es solo la salida del futbolista, sino más bien por lo que hará Soriano con esa montaña de millones.
Lo lógico sería la continuidad de Óscar Gilsanz, pero si finalmente no sigue, el nuevo técnico deberá contar con el respaldo necesario en forma de fichajes para que el equipo pueda competir contra los mejores de la categoría durante toda la temporada.
Evitar contrataciones de medio pelo, que en lugar de ayudar son un lastre, debe ser la consigna. O quizás lo único que hace falta es que el director deportivo aplique un poco de sentido común, porque más que un apoyo, parece el peor rival que el equipo debe regatear para poder soñar en grande. @mundiario


