Los planes de Arbeloa y Simeone fallan cuando tenían el pase directo en la mano

Errores decisivos condenan a blancos y rojiblancos a jugarse la vida en la Champions en una nueva instancia.
Diego Simeone, entrenador del Atlético de Madrid. / @atleti
Diego Simeone, entrenador del Atlético de Madrid. / @atleti

La Champions volvió a demostrar que no concede créditos por historia ni por escudo. Real Madrid y Atlético desperdiciaron una oportunidad que parecía hecha y se vieron castigados en la última jornada. Dos derrotas que no solo retrasan su camino europeo, sino que exponen una fragilidad impropia en el momento en el que más firmeza se exige.

El varapalo es evidente. Al conjunto blanco le bastaba un empate; al rojiblanco, una victoria que parecía asumible. Ninguno respondió cuando el contexto lo pedía. Ahora ambos deberán afrontar una ronda previa incómoda, con más desgaste físico y mental, y con el riesgo añadido que supone cualquier cruce a vida o muerte.

El sorteo de Nyon marcará el siguiente obstáculo. El Real Madrid se jugará el pase ante Benfica o Bodo/Glimt, con la ventaja relativa de cerrar en el Bernabéu. El Atlético, por su parte, se medirá a Galatasaray o Brujas, también con la vuelta en casa. Dos eliminatorias sin margen para el error ni para la especulación.

En contraste, el Barcelona sí supo leer la noche europea. Su clasificación como quinto le permite evitar el play-off y asegurarse la vuelta en casa hasta los cuartos de final. Además, esquiva al Chelsea hasta una hipotética final, un premio al crecimiento del equipo en el tramo decisivo de la fase liga.

El mapa europeo deja conclusiones claras. Arsenal lidera con autoridad, Inglaterra coloca cinco equipos en octavos y España pierde por el camino a Athletic y Villarreal. Madrid y Atlético siguen vivos, pero han elegido la ruta más empinada. En Europa no basta con llegar: hay que saber cerrar cuando toca. @mundiario

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