Peter Lim: el terror de los banquillos del Valencia
Hace escasos 10 años, el Valencia Club de Fútbol se encontraba luchando por los puestos europeos en La Liga EA Sports. Uno de los clubes más históricos de nuestra competición que fue, en su momento, campeón de Liga, Copa del Rey, Supercopa de España y dos veces finalista de la Champions.
El Valencia que muchos recordamos se encuentra a años luz del que vivimos ahora mismo y, gran parte de culpa, recae sobre la mala gestión de un club que tiene a su actual presidente a más de 10 mil kilómetros de Paterna. Y ese no es otro que Peter Lim.
El Señor Lim no sabemos si es amigo de la confianza en sus proyectos, pero está claro que el Valencia no es su mejor gestión a nivel deportivo (suponemos que a nivel económico para el mismo si) formando un 11 de entrenadores que han pasado por Mestalla en 10 años.
Al primero ni lo vio en persona para despedirlo, Juan Antonio Pizzi hacía las maletas prácticamente antes de que Lim desembarcarse en el Valencia en 2014. Su sucesor, Nuno Espirito Santo metió al equipo en Champions cuando todavía había billetes, pero una mala segunda temporada acabó con el luso. Su recambio fue un sinsentido completo, Gary Neville llegaba a Paterna sin apenas experiencia y trajo de cabeza a Mestalla con sus decisiones. Aguantó 28 partidos y se fue por la puerta de atrás.
El club lo cogió alguien cercano como Paco Ayestarán, que tampoco duró mucho en el cargo, quien fue relevado por el italiano Cesare Prandelli, que dejó en el recuerdo sus categóricas ruedas de prensa en italiano que no hacía ni falta traducir debido al descontento del entrenador.
En 2017 llegó el técnico que más aguantó los desaires de Peter Lim y consiguió el único título en era del mandatario singapurense. Marcelino García Toral estuvo dos años entrenado al Valencia y a pesar del buen nivel dado por el equipo, Lim volvió a prescindir de él y del director deportivo, Mateu Alemany, en otra oda a la mediocridad de un empresario en el fútbol dando palos de ciego.
Albert Celades sustituyó a Marcelino, pero ni él ni Javi Gracia acabarían una temporada entera en el conjunto valencianista. El siguiente en lograr buenos réditos con el cuadro che fue José Bordalás, pero, tras una final de Copa del Rey perdida en penaltis, se fue por la puerta de atrás sin pena ni gloria. A pesar de tener un año más de contrato, el que llegó fue Gennaro Gattuso, quien pegó la espantada en mitad de temporada y llegó alguien de la casa, Rubén Baraja, a sacar las castañas del fuego.
"El Pipo" salvó en 2022 al Valencia de la quema de segunda, la campaña pasada sacó lo mejor de su equipo rozando Europa, pero esta temporada parece que el equipo no carbura y los resultados exigían un cambio, que por supuesto Peter Lim siempre estuvo dispuesto a dar.
Su sustituto. Con el currículum de Lim respecto al banquillo valencianista lo que menos se esperaba es que el conjunto che pagase dos millones de euros al West Bromwich Albion para que Carlos Corberán se convierta en entrenador del Valencia hasta 2027. Sin duda una llegada que deja muchas dudas debido a la poca experiencia del técnico en el primer nivel.
Voro el bombero. Durante el paso de todos estos entrenadores y los fuegos que habían creado directa o indirectamente, el Valencia encontró en Savador González "Voro" el apagafuegos particular de Mestalla cuando la ciudad valenciana ardía hasta cuando no había Fallas. No sabemos si Voro volverá en algún momento a ayudar a su querido Valencia, pero mientras Lim siga siendo su presidente (parece que se está estudiando seriamente una venta del club) siempre habrá llamas que apagar en el conjunto del Turia. @mundiario



