La crisis ofensiva del Oviedo: la pesadilla que lo condena al descenso
El Oviedo volvió a chocar contra su maldición eterna: la falta de filo en el área rival. El empate sin goles frente al Mallorca fue un espejo de su temporada, con centros y llegadas que nunca encontraron destino. El Tartiere, lleno de frustración, señaló al árbitro Galech Apatezguia y al VAR de Del Cerro Grande, que expulsó a Cazorla y Viñas en el tramo final. La crisis de Carrión ya pesa: siete partidos sin victoria.
El guion inicial fue el esperado: Oviedo quiso mandar y lo consiguió, mientras el Mallorca aguardaba paciente para golpear al contragolpe. Los azules necesitan balón para sentirse vivos, pero la posesión volvió a ser un espejismo sin eficacia. Darder, con su inteligencia, lideró cada salida bermellona y convirtió cada pérdida local en amenaza. El equilibrio se mantuvo, pero la tensión crecía.
Las ocasiones fueron un catálogo de frustraciones. Dendoncker remató sin fuerza, Colombatto cazó un rechace apagado y Viñas cabeceó desviado. El Mallorca respondió con su plan maestro: genialidad de Darder y llegada de Virgili, frenada por Aarón en la línea. Oviedo replicó con Chaira, pero la pólvora mojada volvió a condenar su intento. El gol parecía un visitante ausente.
Tras el descanso, la ansiedad se apoderó de los carbayones y el Mallorca lo olió de inmediato. Hassan agitó el duelo con desborde, Rondi desperdició una ocasión clara y Vidal se topó con Bergström en la más peligrosa. El VAR oscureció la noche con las expulsiones de Cazorla y Viñas, encendiendo la indignación del Tartiere. El Oviedo sigue atrapado en un bucle: dominio estéril, decisiones polémicas y una grada que ya no encuentra consuelo.
Pobres números ofensivos
En el Tartiere la afición soñaba con el ansiado ascenso. Tras años de experiencias amargas, el club volvía a Primera División y, con el objetivo cumplido, llegaron también los fichajes: dos extremos y dos delanteros puros, entre ellos un veterano de LaLiga como Salomón Rondón.
El problema surge precisamente ahí: entre los cuatro apenas suman dos goles en total, todos obra del atacante venezolano, quien en 13 encuentros en LaLiga perforó las redes del Valencia y del Girona.
Con este triste panorama (7 goles en 15 jornadas) y tras un mercado de verano muy movido, con 14 incorporaciones, pero una inversión que apenas superó los tres millones de euros, la directiva del Real Oviedo tiene la obligación de acudir al período invernal para intentar enderezar el rumbo. De lo contrario, su destino será, irremediablemente, regresar a la Segunda División. @mundiario


