Ningún equipo de Segunda obtuvo menos puntos que el Deportivo en las últimas cinco jornadas
La Segunda División española avanza por su ecuador con una clasificación ajustada entre los aspirantes al ascenso –Racing, Las Palmas y Almería están en la pelea, con puntos similares– y con varios equipos mostrando dinamismo competitivo. En ese contexto, el Deportivo de La Coruña figura aún en la zona alta de la tabla, cuarto con 34 puntos según los datos más recientes disponibles, a solo unos puntos de los líderes. Sin embargo, una mirada más fina a sus resultados arroja luces de alarma que ni el optimismo estadístico ni la historia del club pueden disimular.
En las últimas cinco jornadas, el Dépor ha sumado únicamente dos puntos de quince posibles, el mismo bagaje que el Mirandés –colista de la categoría– en ese mismo tramo. Ningún otro equipo entre los que aspiran al ascenso directo o al menos a pelear por los playoffs muestra una caída tan pronunciada de rendimiento. El Racing obtuvo seis, Las Palmas nueve, Almería siete, Castellón doce y Cádiz diez. Pero más allá de la matemática de la clasificación, estos números del equipo de Hidalgo hablan de una tendencia preocupante: cuando se supone que el grupo debería consolidarse, el Deportivo parece descolgarse en su capacidad para cerrar partidos, gestionar adversidades y traducir potencial –¿què fue de Yeremay?– en resultados.
El dato no puede ser interpretado como un simple bache circunstancial. En una liga tan competitiva, donde cada punto cuenta y las diferencias entre puestos son estrechas, encadenar tres derrotas y dos empates, sin ninguna victoria, es un síntoma de problemas más profundos. El equipo dirigido por Antonio Hidalgo ha mostrado durante la temporada fases brillantes y capacidad de competir de tú a tú con rivales exigentes, pero la irregularidad actual plantea preguntas incómodas. ¿Funciona el plan táctico? ¿Existe claridad en los roles de los jugadores clave? ¿En esta fase de fichajes, está la dirección deportiva, encabezada por Fernando Soriano, tomando decisiones alineadas con un proyecto de ascenso sostenible? El Deportivo adolece de un mediocentro capaz de dar orden y continuidad al juego y de un central con jerarquía. Y esa carencia no remite tanto al banquillo como a la planificación deportiva.
El Deportivo carece de un mediocentro que ordene el juego y de un central de verdad. Y eso no es responsabilidad del entrenador, sino del director deportivo
No se trata solo de culpabilidades individuales. Un descenso en la eficacia ofensiva, una alarmante pérdida de puntos en situaciones manejables y la ausencia de alternativas claras cuando la primera propuesta no funciona son señales que deben ser analizadas con rigor. El fútbol no es una ciencia exacta, y los pequeños márgenes pueden inclinar cualquier partido. Pero cuando el patrón de resultados se repite, la exigencia de explicaciones deja de ser una exigencia de la grada para convertirse en una necesidad del propio club.
Por si fuese poco, según el diario As, resulta que el Deportivo no logra gestionar sus ventajas: ya le han volado 12 puntos. El problema se ha incrementado en estas cinco jornadas sin ganar, en las que se adelantó tres veces para acabar con dos empates, como en Las Palmas, y una derrota. Por contra, solo recuperó tres puntos en toda la temporada cuando fue por debajo. Algo va mal.
Los aficionados del Deportivo han mostrado una fidelidad histórica que trasciende generaciones. Han celebrado campeonatos, ascensos y sufrido descensos con la misma pasión. Pero también merecen transparencia cuando las expectativas chocan con la realidad. Preguntas sobre la toma de decisiones, sobre la gestión de la plantilla o sobre la estrategia en momentos críticos no solo son legítimas, sino necesarias. Un club de la magnitud del Deportivo no puede contentarse con confiar en el “aún estamos en la pelea” cuando el rendimiento reciente está a la par con el peor de la tabla.
Es momento de que quienes dirigen, entrenan y visten la camiseta blanquiazul expliquen no solo cómo se ve el futuro inmediato, sino qué se ha hecho para corregir el rumbo ahora mismo. Exigir respuestas no es un gesto de desconfianza gratuita, sino un ejercicio de responsabilidad compartida entre afición y club.
El siguiente partido de liga será en Almería, tras recibir al Atlético en la Copa. Si el Dépor aspira de verdad al ascenso, no basta con estar cerca en la clasificación general. Es imprescindible demostrar consistencia, liderazgo en momentos clave y la capacidad de revertir una dinámica que amenaza con convertir una ilusión de temporada en un espejismo colectivo. Y para eso, las explicaciones, claras y con medidas, no pueden esperar. @mundiario

