Neymar, símbolo de un Santos en caída libre
El fútbol parece haberse ido de los pies de Neymar. Aunque el crack intenta reencontrarse con su mejor versión pensando en el Mundial de 2026, su presente en el Santos dista mucho del pasado glorioso que lo llevó a la cima mundial. La derrota 3-2 ante Flamengo fue un espejo de su decadencia: errático, sin ritmo y visiblemente molesto cuando Juan Pablo Vojvoda decidió sustituirlo. Paradójicamente, tras su salida, el equipo marcó dos goles y rozó la remontada.
Las críticas al estado actual del exjugador del Barçá ya no se limitan a los periodistas y los aficionados. El exfutbolista Neto fue implacable en su programa Rádio Craque Neto: “¿Me vas a sacar? ¡No jugaste nada! Solo caminaste por el campo. Fuiste a la Fórmula 1 y volviste sin ganas. ¡Es una vergüenza!”. Sus palabras reflejan el sentir general de una hinchada frustrada que esperaba liderazgo y ha encontrado apatía. Para muchos, Neymar se ha convertido en parte del problema, no de la solución.
Los datos son alarmantes: Santos lleva cinco partidos consecutivos sin ganar y ocupa la posición 17 del Brasileirao, en zona de descenso, con apenas 33 puntos. Los fantasmas del pasado vuelven a Vila Belmiro, donde se teme repetir el drama del descenso de 2023. El equipo aún tiene un duelo pendiente ante Palmeiras, pero la dinámica es preocupante.
Adiós al Mundial
La crítica de Neto fue más allá del jugador. “El Santos va a descender por culpa de Neymar y del presidente. Miren qué diferente juega el equipo sin él”, añadió. Los dos goles tras su sustitución fueron interpretados como un síntoma de un vestuario que respira cuando el astro no está. Una lectura cruel, pero cada vez más extendida entre analistas y aficionados.
El Santos, un club que vivió su esplendor con Pelé y el propio Neymar, hoy se aferra a un ídolo que ya no parece tener respuestas. El experimentado atacante, más que una solución para el equipo, se ha convertido en un problema: su regreso, pensado para liderar un renacer, amenaza con terminar en tragedia deportiva. El fútbol, ese que antes brotaba de forma natural de sus pies, ahora se le escurre entre las sombras de un Santos que se apaga con él.
Mientras esto ocurre, la realidad —triste e innegable— es que la antigua estrella que alguna vez se sentó en la misma mesa que Cristiano y Messi ahora podría no solo terminar con sus huesos en una división inferior, sino que además enfrenta un amargo horizonte sin una última Copa del Mundo en su impresionante historial. A este ritmo, Carlo Ancelotti ni de broma lo llevará a la cita de 2026 en tierras norteamericanas.
Sin duda, estamos ante el epílogo más triste para uno de los grandes cracks de este deporte, víctima de una vida desordenada y poco profesional. @mundiario


