Malas noticias sobrevuelan el Benito Villamarín: el Betis pierde a un futbolista clave
La venta de Jesús Rodríguez al Como ya es oficial y deja en el Betis una mezcla de orgullo y nostalgia. Orgullo por colocar en la élite europea a un canterano que explotó con fuerza este curso; nostalgia porque, pese a su juventud, se había ganado un hueco en el once de Pellegrini y en la grada del Villamarín. El club italiano, entrenado por Cesc Fàbregas, paga 22,5 millones más variables por uno de los talentos más prometedores del fútbol español.
Jesús llegó en 2021 y se despidió en 2025 con 32 partidos, tres goles, dos asistencias y una participación clave en la gran temporada verdiblanca, que acabó con clasificación europea y final de Conference. Su desparpajo en banda derecha, su velocidad y su descaro le valieron para consolidarse en la élite con solo 19 años. Su traspaso supone una plusvalía de manual y una operación estratégica en las cuentas del club.
El Betis, consciente del interés que despertaba el jugador, había preparado su salida con tiempo. Rodrigo Riquelme será su recambio y el acuerdo con el Atlético está a punto de cerrarse. La idea es mantener la competitividad del equipo sin hipotecar el proyecto, y al mismo tiempo dar continuidad a una política que ya ha dado frutos: formar, lanzar y vender. Jesús es el mejor ejemplo.
Para el jugador, el reto es mayúsculo: debe hacerse un hueco en la Serie A, demostrar que puede mantener el nivel lejos de casa y confirmar que lo suyo no fue solo una buena racha. A su favor juega su madurez, su ambición y un contexto favorable en un Como que se está reconstruyendo con nombres jóvenes y proyección. A largo plazo, el objetivo es claro: Mundial 2026 con la absoluta.
La operación se entiende desde todas las partes. El Betis hace caja, el Como apuesta por futuro y Jesús Rodríguez da el salto al escaparate internacional. Pero en Heliópolis, más allá del dinero, queda la sensación de que se va algo más que un jugador prometedor: se marcha una pequeña parte del alma verdiblanca forjada en casa. @mundiario


