La lealtad en el fútbol, a precio de saldo
Pocos son los jugadores que aguantan durante años en el equipo de sus amores. Francesco Totti, Messi o Bruno Soriano son de los pocos que aún pueden decir que llevan toda la vida en el mismo club.
“Mi sueño siempre fue jugar en este gran club”. Con esa frase empiezan todas las presentaciones de los nuevos fichajes en el mundo del fútbol. Da igual el equipo, el país o la liga. Una frase que hace años se soltaba desde el corazón pero ahora se dice desde un bolsillo lleno. Muy lleno. Los equipos pequeños no son capaces de retener a sus grandes jugadores. Algunos de ellos, canteranos desde los seis años, dejan el equipo de sus sueños a cambio de dinero. Mucho dinero. Lejos quedan jugadores como Maldini o Zanetii. Jugadores que llegaron por la puerta de atrás, desde abajo, sufriendo; pero que se marcharon como leyendas. Actualmente son pocos los que puedes presumir de este logro: el delantero italiano Francesco Totti, Lionel Messi, Iniesta, Bruno Soriano, Xabi Prieto, Mikel González o Lora son de los pocos jugadores que continúan en el equipo de su vida.
Antes de que el deporte rey se volviera un negocio, los jugadores disfrutaban del fútbol. El ejemplo más claro es el exjugador del Southmapton Matthew Le Tissier. Un jugador capaz de solucionarte un partido. En su mano estuvo ser campeón de todo. Incluso del Balón de oro. Un jugador con ofertas de todas las grandes ligas, de todos los grandes clubs de Europa. Mejoras de contrato, patrocinios, millones de euros. Pero no. Matt no se dejó llevar por el lujo y la fama para quedarse en las filas de un modesto Southampton. Su Southampton. Estaba a gusto, su rendimiento era inmejorable y la gente le adoraba. Era un ídolo y quería irse como leyenda. Y así fue. Le Tissier decidió retirarse en 2002 tras 16 años en el St Mary´s Stadium. En ese momento se cerraba la etapa de uno de los mayores mitos del fútbol inglés. Él nos dejó una frase para la historia: “Jugar en los mejores clubes del mundo es un bonito reto, pero hay un reto mucho más difícil. Jugar contra ellos y ganarles. Yo me dedico a eso”.
Jugadores como Iago Aspas o Mario Götze acabaron volviendo a sus equipos
Esa frase es la que la mayoría de los aficionados de sus equipos querrían oír de su jugador franquicia. Lucas Pérez era un ídolo en A Coruña pero la suculenta oferta del Arsenal le alejó de Riazor. “Seré deportivista toda la vida”, dijo en su despedida. Para muchos se caía un mito. Podrá volver pero nunca será lo mismo. Incluso ídolos de grandes clubs como Frank Lampard, acabaron dejando su equipo y, por circunstancias de la vida, jugando media temporada en uno de sus máximos rivales, en el Manchester City. Incluso anotó un gol contra su exequipo. Del cielo al infierno en noventa minutos.
Otros jugadores como Raheem Sterling, Iago Aspas, Mario Götze o Paco Alcacer dejaron el equipo de sus amores a cambio de lograr títulos y dinero. Pero no siempre sale bien, jugadores como Iago Aspas o Mario Götze se dieron cuenta de algo: como en casa en ningún sitio. Si eres querido, no merece la pena cambiar. Ya lo decía un sabio como Matt Le Tissier, porque en el fútbol “no estamos mucho tiempo, pero si para pasar un buen rato”.