Joan Laporta sacude Can Barça: ¿adiós a un histórico del club?
Cuando un capitán del FC Barcelona es puesto en venta, una noticia que adelantó el diario As, no se trata de una decisión menor. Es una declaración de intenciones. Que Joan Laporta haya verbalizado ante su Junta que Marc-André ter Stegen está en el mercado marca un antes y un después en la gestión de un club que, desde hace tiempo, transita entre el presente y el futuro sin saber bien a cuál responder. El alemán, uno de los pilares del último Barça campeón, ya no entra en los planes de la dirección deportiva.
El nombre de Ter Stegen ha sido sinónimo de seguridad bajo palos durante una década. No solo era el portero titular: era también símbolo de resistencia en los años más inestables del club. Pero los años pesan y las lesiones también. Su tercera operación de rodilla y un rendimiento cada vez más irregular lo han puesto bajo la lupa. Por primera vez, el debate sobre su continuidad deja de ser tabú en los pasillos del Camp Nou.
El elegido para el relevo no es un gigante europeo ni una promesa del extranjero, sino Joan García, portero del Espanyol. La apuesta es arriesgada y ambiciosa. Transformar una promesa local en titular del Barça no es cualquier reto. Pero en el contexto actual, el club valora más el margen de crecimiento, el perfil salarial y la proyección que lo que Ter Stegen puede seguir ofreciendo en su ocaso deportivo.
Esta decisión, además, tiene consecuencias colaterales. Ter Stegen está en año clave si quiere disputar el Mundial 2026 como titular con Alemania, algo que jamás logró por la sombra eterna de Neuer. Quedarse en un club que ya no lo considera número uno podría ser letal para su sueño internacional. El meta tendrá que elegir entre aferrarse a un contrato vigente o buscar nuevos horizontes que le garanticen minutos.
Para el Barça, se abre una nueva etapa. Romper con los símbolos nunca es fácil, pero si algo ha demostrado este club es que su historia está llena de decisiones impopulares que, a la larga, definieron su identidad. Si Joan García llega y rinde, el golpe quedará amortiguado. Pero si falla, la herida del adiós a Ter Stegen puede ser profunda y duradera.@mundiario


