Joan Laporta: tres años de promesas incumplidas
El pasado 7 de marzo se cumplieron tres años de la llegada como presidente de Joan Laporta a la entidad azulgrana, en el que era el segundo mandato del abogado después de su exitosa etapa entre 2003 y 2010.
El aficionado culé tenía puestas todo tipo de esperanzas en uno de los responsables del mejor Barça de la historia, aquel que apostó por Guardiola y por La Masía para volver a traer éxitos a la ciudad condal. Por desgracia el Joan Laporta de ahora, no es el de antes.
Si bien es cierto, el actual presidente se encontró con unas arcas en números rojos y un montón de fuegos que apagar, pero sus promesas se cuentan más por rojas que por verdes.
Messi. Nadie, absolutamente nadie, esperaba que Leo Messi no vistiese la camiseta del Fútbol Club Barcelona en la temporada 2021/22. Según el presidente del Barcelona las cuentas no daban para mantenerlo y lo dejaron salir por la puerta de atrás, sin la despedida que merecía el mejor jugador de la historia del club. Por la ficha que se ahorraron del rosarino se trajo a Ferrán Torres (55 millones) y a Emerson Royal (14 millones), vinieron libres Eric García, Depay y Agüero, y se consiguieron las cesiones de Traoré, Luuk de Jong y Dani Alves. No se sabe a ciencia cierta si las cuentas daban o no para mantener a Messi, pero sin duda nada de esto iguala a algo como volver a tener al argentino en la plantilla un año más.
Después de cansarse por activa y por pasiva de afirmar que se haría todo lo que se pudiese por mantener a Messi, su continuidad no se dio y Laporta quedará señalado como el presidente que deja marchar al mejor futbolista del Barcelona. Para más inri, su despedida fue de lo más fría y desoladora y aun no se ha celebrado el merecido homenaje al argentino que tanto tiempo lleva prometiendo el actual mandatario.
Sin transición. Una de las primeras frases que salió de la boca del presidente blaugrana fue que no habría temporadas de transición. Pese a que en la 2022/23 se levantó Liga y Supercopa, el Barça está muy lejos de poder competir en varios frentes a la vez y esta temporada se avecina en blanco para los culés.
Hipotecando el club. Resulta que en la 2021/22 no daba para mantener a Messi, pero en la 2022/23 el Barcelona se gasta más de 150 millones en Lewandowski, Raphinha y Koundé, hipotecando el club a largo plazo con palancas y trayendo a jugadores que ahora mismo se encuentran a años luz de su mejor nivel.
Madriditis. Laporta afirmó al inicio de esta temporada que su equipo tenía mejor plantilla que el Real Madrid y que se iba a luchar por ganar la Champions. Terceros en liga, a 8 puntos del Madrid y jugándose unos octavos de final de Champions sin sus tres mejores jugadores del centro del campo. Esto parece que no es lo que vendía Laporta en agosto.
Espai Barça. Una de las únicas notas positivas que se le puede poner al presidente culé es la creación del Espai Barça, donde la construcción de nuevas infraestructuras para las distintas secciones del club era una reforma necesaria y que sí que ha abordado esta directiva.
A grandes rasgos se puede ver que el segundo mandato de Joan Laporta aparenta ser mucho peor que el primero. Su posición, más de forofo que de presidente, su madriditis y su falta de mano izquierda para rodearse de personas competentes no auguran un buen futuro para el Barcelona mientras el actual presidente culé siga al mando. @mundiario
