Hugo Gatti: adiós a un genio irrepetible del arco y del espectáculo
Hugo Gatti, más conocido como El Loco, ha fallecido a los 80 años en su Argentina natal, dejando tras de sí una estela de genialidad, valentía y excentricidad. Internado en el hospital Pirovano tras un accidente callejero, una infección hospitalaria truncó su recuperación. Gatti fue mucho más que un portero: fue un showman del fútbol, un icono dentro y fuera del campo. Su figura traspasó generaciones y fronteras.
Nacido en Carlos Tejedor en 1944, debutó en Atlanta y fue fichado rápidamente por River, donde forjó su estilo inspirado en el legendario Amadeo Carrizo. Tras pasar por Gimnasia y Unión, recaló en Boca Juniors, donde vivió sus años dorados. Con el Xeneize conquistó dos Copas Libertadores, una Intercontinental y varios torneos locales. Allí vivió su célebre rivalidad con Fillol, su opuesto perfecto bajo palos.
No estuvo en el Mundial del 78 por decisión de Menotti, pero sí integró la lista del 66, aunque no jugó. Sumó 18 partidos con la Albiceleste y se despidió del fútbol en 1988, siempre defendiendo su estilo de portero-líbero, adelantado a su tiempo. Gatti era imprevisible, valiente hasta lo temerario, y rompía moldes en una época en la que el arco aún era territorio conservador.
Su vida posterior fue igual de mediática. Se instaló entre España y Argentina y se convirtió en uno de los tertulianos más carismáticos de la televisión deportiva. Punto Pelota, El Chiringuito o el diario As encontraron en él una voz libre, polémica y siempre fiel a sí misma. Su estilo, ácido y provocador, lo mantuvo vigente durante décadas tras colgar los guantes.
Hoy el fútbol pierde a un mito que supo transformar el miedo en arte, la portería en escenario y la crítica en bandera. Gatti no fue solo un arquero, fue un personaje de leyenda. Se va un loco, sí, pero también un genio que vivió como jugó: sin red, sin miedo y siempre al límite. @mundiario


