Ya no se habla de Mbappé
Muchos auguraban, como tantas veces hicieron antes sin acierto, que este iba a ser el año, que éste sería el definitivo, en el que Kylian Mbappé iba a vestir de blanco y saludar a todo el Santiago Bernabéu con el mítico ¡Hala Madrid!. Pero no, al final este año tampoco.
Parte de culpa tiene el Paris Saint-Germain de que Mbappé aún no se haya ido, pero si tenemos que hablar de señalados sólo podemos mirar hacia la zona noble del Santiago Bernabéu, donde Florentino y compañía se han encargado de alimentar un monstruo que no han podido controlar. Se llegó a afirmar que Mbappé estaba casi hecho y hasta se habló del día exacto de la presentación. Otra vez más, pese a su buena gestión del club, Florentino vuelve a quedar retratado.
Mucha gente en el mundo del fútbol quería que la telenovela Mbappé-Real Madrid se terminase este verano, que el galo fichase por los blancos y que se dejase de hablar de un tema que ya era hasta aburrido leer en prensa deportiva. Pues parece que este culebrón no tiene final en 2023 y tendremos que emplazarnos al próximo año, donde en teoría el jugador francés queda libre y podrá negociar su contrato con quien quiera. Aparentemente esa es la teoría, pero aún queda mucho tiempo para el siguiente mercado de fichajes veraniego y pueden pasar muchas cosas hasta esa fecha.
Desplantes. Es poco comprensible que un club del calado, señorío y grandeza del Real Madrid se ande rebajando a las pretensiones y caprichos de un jugador tan poco profesional fuera del terreno de juego como es Kylian Mbappé. Tan malcriado y consentido que va a ser muy complicado bajarlo de la nube en la que vive el galo. Puede que futbolísticamente cumpla a la perfección con el gen madridista, pero como jugador fuera del campo está a años luz de un club señor como el blanco.
Plantilla coja. Haber hipotecado todo a la llegada de Kylian Mbappé ha hecho que el Real Madrid haya guardado dinero y esfuerzos para que al final el galo se haya vuelto a quedar en París. La marcha de Karim Benzema exigía un relevo de garantías en el ataque blanco que, pese a la llegada de Joselu Mato, no es suficiente para paliar la pérdida del actual balón de oro.
Incongruencias. Primero se habló de que el jugador no iba a renovar y que se marcharía gratis en 2024, después se dijo que el francés no se quería ir gratis del PSG y que quería dejar dinero en las arcas del club por su salida y más tarde empezamos a ver guiños en las redes sociales del astro galo hacia el conjunto blanco. Parece que esto está muy lejos de terminar. El ego, la falta de valores y respeto hacia el fútbol y los dimes y diretes están convirtiendo esta telenovela turca en uno de los peores culebrones de dios sabe ya cuantos veranos. @mundiario

