España remonta en la Copa Davis, mientras La Vuelta se hunde en protestas

El conjunto nacional se instala en su octava final del torneo de selecciones, en una jornada marcada también por el caos que apagó el desenlace de la máxima prueba ciclista del país.
Ilustración sobre los incidentes en el día final de La Vuelta 2025. /  Copilot
Ilustración sobre los incidentes en el día final de La Vuelta 2025. / Copilot

El deporte español vivió este domingo una jornada que quedará grabada en la memoria colectiva por su intensidad emocional y su contraste absoluto. En Marbella, la tierra batida fue testigo de una hazaña histórica: por primera vez en 90 años de participación en la Copa Davis, España remontó un 0-2 en contra y se clasificó para la Final a 8 de Bolonia. En Madrid, sin embargo, el asfalto se convirtió en escenario de caos y frustración: La Vuelta 2025, en su 90ª edición, fue cancelada en plena etapa final por protestas que paralizaron la capital.

La épica comenzó en el Club de Tenis Puente Romano, donde Pedro Martínez se convirtió en el héroe inesperado. Primero ganó el dobles junto a Jaume Munar, luego venció al número uno danés Holger Rune en un partido de más de tres horas, y finalmente Pablo Carreño cerró la remontada venciendo a Elmer Moeller.

Sin Alcaraz, Davidovich ni Granollers, los supuestos secundarios se agigantaron y firmaron una gesta que solo se ha dado 66 veces en la historia de la Davis. “Nos vemos en Bolonia”, gritó Carreño a la grada, en un cierre perfecto para una jornada inolvidable.

Pero mientras el tenis celebraba, el ciclismo se desmoronaba. La última etapa de La Vuelta, que debía culminar en Cibeles, fue interrumpida por manifestaciones propalestinas que derivaron en enfrentamientos, barricadas y cargas policiales. El pelotón fue evacuado, no hubo podio ni ceremonia, y la carrera terminó sin cierre oficial. Jonas Vingegaard se coronó campeón, pero su victoria quedó eclipsada por el caos. España, además, firmó su peor actuación histórica, sin presencia en el top 10.

Así, el deporte español vivió un día de extremos: la euforia de una remontada imposible y la tristeza de una carrera que nunca llegó a meta. Un recordatorio de que la gloria y el desconcierto pueden convivir en el mismo domingo. @mundiario

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