Florentino encuentra en una estrella del Athletic un aliado en contra del Barça- Villarreal de Miami
Florentino Pérez no está solo en su cruzada en contra del partido entre el Barça y el Villarreal en Estados Unidos. Sorpresivamente, el presidente madridista ha encontrado un aliado en nada más y nada menos que en uno de los pesos pesados del vestuario del Athletic Club.
Unai Simón ha hablado fuerte y claro en rueda de prensa cuando se le consultó sobre el tema. “Lo de Miami es una falta de respeto a los aficionados” dijo categóricamente y sin pelos en la lengua. Las palabras del meta internacional no son una simple opinión más: son una declaración de principios.
El guardameta del Athletic, con su voz serena pero firme, ha recordado algo que a veces se olvida en los despachos: el fútbol es de los aficionados. La propuesta de llevar el Villarreal-Barcelona a Miami puede tener brillo mediático y cifras atractivas, pero también deja en la cuneta a miles de seguidores que sostienen el día a día de sus clubes.
La postura del meta es clara: trasladar un partido oficial a miles de kilómetros rompe el vínculo emocional que se teje en cada estadio. No todos pueden costearse un viaje transoceánico, y para muchos, la cita dominical en San Mamés o en cualquier campo es un ritual que define su identidad. El negocio puede esperar; el latido de la grada no entiende de jet lag.
En defensa de la tradición
Simón, además, no se limita a defender su camiseta. Sus palabras incluyen a cualquier club que pueda verse envuelto en este tipo de operaciones, dejando claro que, más allá de colores, hay un bien común: la cercanía entre equipo y afición. Desplazar un encuentro oficial a otro continente no es solo un cambio de escenario, es alterar la esencia de la competición.
En un fútbol cada vez más globalizado, donde las giras veraniegas o los torneos creados con el consentimiento de la Fifa y los contratos televisivos imponen su lógica, la voz de un internacional español defendiendo la tradición y el arraigo es un acto de resistencia. No es una cruzada contra el progreso, sino una llamada a no olvidar que el éxito económico no debe ir por delante del respeto a la grada.
Lo que subyace tras las palabras de Simón es un mensaje atemporal: el fútbol vive por y para la gente que llena las tribunas, que recorre kilómetros en carretera y que se emociona con cada gol. Si las decisiones se toman ignorando a esa gente, por mucho que se luzca en Miami, el partido más importante —el de la conexión con la afición— puede acabar perdiéndose sin remedio. @mundiario


