Al fin se le acabó la bula a Imanol Idiakez en el Deportivo de La Coruña

Se repite la historia: en Zaragoza, Idiakez registró el peor arranque de liga del equipo en Segunda y fue cesado tras una racha de seis jornadas sin ganar. Su etapa en el Leganés fue similar.
Imanol Idiakez y Fernando Soriano junto al escudo del Deportivo de La Coruña. / Mundiario
Imanol Idiakez y Fernando Soriano junto al escudo del Deportivo de La Coruña. / Mundiario

Finalmente, el Deportivo de La Coruña ha decidido poner fin a la era de Imanol Idiakez tras un inicio de temporada desastroso que ha dejado al equipo en puestos de descenso y con la moral por los suelos. Lo que para muchos ya era un desenlace inevitable, al fin se ha concretado: Idiakez, el técnico que había devuelto la esperanza al Deportivo con un ascenso que ilusionó a la afición, ha sido destituido tras 12 jornadas en la nueva temporada. Con tan solo 10 puntos de 36 posibles, el consejo de administración del Deportivo ha decidido que el proyecto necesita un nuevo líder en el banquillo para evitar que el equipo caiga aún más en esta espiral negativa.

Esta decisión, sin embargo, llega envuelta en una amarga reflexión. Nadie puede negar el esfuerzo y compromiso que mostró Idiakez para devolver al Deportivo al fútbol profesional tras cuatro años de lucha. Pero el fútbol, implacable, no tiene memoria. El respeto por el pasado no ha sido suficiente para salvar a Idiakez de las consecuencias de un mal presente.

Su destitución no resulta sorprendente si se observan los números. Doce jornadas, cinco partidos consecutivos sin ganar, y solo dos victorias. Esta temporada, el equipo ha mostrado constantes fallos, en defensa y ataque, que han erosionado la paciencia de una hinchada que, en un inicio, se mostró agradecida por su regreso al fútbol profesional, pero que se ha visto frustrada al ver cómo el equipo se hunde en la tabla.

Quizá una de las frases más irónicas y premonitorias de Idiakez fue la que pronunció tras la última derrota frente al Racing de Santander: “En estas situaciones se ve a todo el mundo. Dentro y fuera. Es bueno ver con quién podemos contar en estos momentos”. Hoy, sin embargo, se ha vuelto en su contra, dejando claro que la paciencia tenía un límite, tanto en la directiva como en la afición. Aunque parte de la plantilla parecía respaldar al entrenador, los abucheos que se escucharon en Riazor demostraron que una parte significativa de los seguidores ya no confiaba en el técnico vasco.

Queda temporada suficiente para evitar la catástrofe

Ahora, el club blanquiazul se embarca en la búsqueda de un nuevo técnico para reconducir el proyecto. Los rumores apuntan a figuras con experiencia en situaciones de crisis, pero el consejo tiene claro que cualquier incorporación debe garantizar resultados inmediatos. Tras la derrota ante el Racing, Fernando Soriano, junto a otros miembros del equipo directivo, comunicó la decisión a Idiakez, cerrando un ciclo que comenzó con ilusión y que, desgraciadamente, ha terminado entre decepciones.

La situación en la tabla es crítica, pero queda temporada suficiente para evitar la catástrofe si el Deportivo es capaz de enderezar el rumbo. El equipo cuenta con recursos, jugadores talentosos, y una afición leal que no ha dejado de llenar Riazor, esperando un cambio que tarde o temprano devuelva al club al lugar que merece.

Sin embargo, para que esto ocurra, el nuevo entrenador tendrá que trabajar con una plantilla golpeada anímicamente y con la necesidad de corregir problemas crónicos en defensa y una falta de contundencia en ataque que ha sido la cruz del Deportivo esta temporada. El reto es enorme, pero no imposible. El Deportivo ha tocado fondo, y el consejo ha decidido dar el primer paso para levantarlo. La bula de Idiakez ha llegado a su fin, y ahora el equipo depende de su capacidad para superar esta crisis y demostrar que tiene la fortaleza necesaria para mantener vivo el sueño de regresar a la élite del fútbol español.

El Dépor, un gigante dormido en busca de su resurgimiento

El Deportivo de La Coruña, uno de los clubes más históricos y exitosos del fútbol español, vive una de las etapas más críticas de su historia reciente. Desde la presidencia de Augusto César Lendoiro hasta su situación actual en Segunda División, el equipo coruñés ha conocido tanto la gloria como la adversidad. A lo largo de su historia, el club blanquiazul ha logrado conquistar una Liga, dos Copas del Rey, una Copa de España y tres Supercopas de España. A nivel continental, su currículum es igualmente impresionante: ha disputado cinco ediciones de la Liga de Campeones, alcanzando las semifinales en 2004, y ha sido el sexto club español con más participaciones en esta prestigiosa competición. 

Actualmente, sin embargo, el Deportivo atraviesa momentos muy distintos. En manos de Abanca desde hace algunas temporadas, el club mantiene la esperanza de retornar a Primera División. Abanca ha apostado por reconstruir el proyecto, invirtiendo en fichajes y ofreciendo un presupuesto competitivo, uno de los más altos de la categoría, para armar un equipo que, en teoría, debería estar en la lucha por los primeros puestos. No obstante, la realidad está muy lejos de las expectativas. Fernando Soriano no acertó en los fichajes.

Con doce jornadas disputadas en la actual temporada de Segunda División, el Deportivo solo ha conseguido sumar diez puntos de los 36 en juego. El equipo ocupa puestos de descenso y ha acumulado seis derrotas, un comienzo que ha sido calificado como desastroso, especialmente en vista de los recursos destinados a fichajes y los nombres que han llegado al club. A pesar de las incorporaciones, los verdaderos protagonistas siguen siendo los canteranos –Mella, Yeremay y Barcia–, quienes se han visto obligados a cargar con la responsabilidad en el campo debido al bajo rendimiento de algunos de los refuerzos.

Fernando Soriano. / RCD
Fernando Soriano. / RCD

¿Se irá Soriano de rositas?

En el centro de las críticas está el director deportivo Fernando Soriano, responsable de las decisiones de fichajes y del armado del equipo. Pese a contar con el respaldo financiero y uno de los mayores topes salariales de la categoría, la gestión deportiva ha dejado mucho que desear, y entre los aficionados se señala la falta de un proyecto coherente y sólido. Soriano, lejos de asumir responsabilidad alguna, parece aún confiar en una estrategia que no está dando los frutos esperados, y muchos reclaman una autocrítica seria por su parte. Pero, de momento, Soriano sigue en su puesto.

La figura que paga los platos rotos es el entrenador Imanol Idiakez. El técnico vasco, que llegó al Deportivo con la misión de devolverlo a la élite, tiene un historial que, para muchos, anticipaba este desenlace. Sus pasos anteriores por el Zaragoza y el Leganés en Segunda División no dejaron buenos recuerdos. En Zaragoza, Idiakez registró el peor arranque de liga del equipo en Segunda y fue cesado tras una racha de seis jornadas sin ganar y una eliminación en Copa del Rey. Su etapa en el Leganés fue similar: el equipo, en lugar de luchar por el ascenso, acabó peligrosamente cerca de la zona de descenso, y el técnico fue destituido tras sumar solo dos puntos de los últimos 24, una crisis que no se veía en el club pepinero desde hacía tres décadas.

Con el Deportivo, Idiakez no ha mostrado un rendimiento distinto. El equipo se muestra frágil en defensa, con una falta de contundencia en ataque y sin un estilo de juego claro. La situación era insostenible, y MUNDIARIO llevaba semanas preguntándose cuánto tiempo más permanecería Idiakez en el cargo. Las expectativas que el club y la afición depositaron en su llegada se han desvanecido, y el equipo parece sumido en una espiral negativa de la que le resultará difícil salir sin un cambio de rumbo.

En A Coruña, los recuerdos de noches de gloria en Champions League y de títulos que hicieron historia en el fútbol español son un legado y una carga. El Deportivo, un gigante dormido, necesita despertar y encontrar de nuevo el camino hacia la élite. Pero para que esto ocurra, tanto el consejo como el equipo deben asumir responsabilidades y hacer los cambios necesarios. La afición, fiel y apasionada, continúa esperando que el equipo encuentre la fortaleza para resurgir y volver a ser un referente en el fútbol español. @mundiario

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