Fidalgo ya manda en el Betis: Pellegrini encuentra un jefe inesperado
Álvaro Fidalgo ha necesitado solo tres partidos para hacer algo que en el Betis suele llevar meses: ganarse el respeto del vestuario sin levantar la voz. El centrocampista, español nacionalizado mexicano, ha aterrizado con una mezcla perfecta de personalidad y fútbol, y ya se mueve como si llevara años en Heliópolis. Da igual que la Copa terminara en golpe duro ante el Atlético: en Liga, su impacto está siendo inmediato.
Los números no mienten: dos partidos ligueros con Fidalgo y dos victorias. Y en el último, ante el Mallorca, fue titular y decisivo durante 67 minutos. No por una asistencia de postal ni por un gol, sino por algo mucho más valioso: fue el futbolista que siempre estaba donde el Betis lo necesitaba. Línea de pase, pausa, salida limpia y, sobre todo, ese sentido del ritmo que convierte el caos en partido.
Pellegrini, además, le ha dado galones desde el primer día. Con el equipo plagado de bajas, el chileno no se lo pensó: le entregó la llave del centro del campo. Y Fidalgo respondió siendo el enganche ideal para lanzar el contragolpe, conectando con Abde y Antony como si los conociera de memoria. Con él en el césped, el Betis se puso 0-2… y solo se encogió justo cuando salió del campo.
Pero si hay una imagen que explica su aterrizaje es otra: un despeje acrobático dentro del área para evitar un susto serio. Porque Fidalgo no está siendo solo un generador de juego, sino un futbolista comprometido, de esos que no negocian la segunda jugada ni miran hacia otro lado cuando toca defender. En un equipo que a veces se parte por dentro, eso vale oro.
La gran pregunta ya no es si Fidalgo sirve. La pregunta es qué pasará cuando vuelvan los lesionados y el Betis recupere efectivos. ¿Seguirá Pellegrini apostando por él como jefe del sistema o le tocará pelear desde el banquillo? Hoy la respuesta parece evidente: el Betis necesitaba un mando… y Fidalgo ha llegado para agarrarlo sin pedir permiso. @mundiario


